Un nivel superior...


En el plano personal, cuando el tiempo y las circunstancias lo permiten, ante una disyuntiva complicada o compleja, el que esto escribe procura en calma colocar su visión de análisis en un nivel superior, a fin de poder obtener una mejor perspectiva de las cosas y así tomar la mejor decisión.

Es exactamente así como creo que debemos observar de primera instancia, el “terremoto político-mediático” derivado de la tragedia registrada hace dos martes en nuestra nación y que supuesta y “solidariamente” dejaría en el desamparo oficial a los partidos políticos.

Cuando pequeño, recuerdo apenas que en los primeros grados de kinder aún alcancé a observar, en un crucero afuera del plantel, la presencia de un agente de Tránsito que, auxiliado de un enorme cajón amarillo de madera, diariamente elevaba su estatura para realizar dos de las actividades propias de su ejercicio laboral: primero observar desde una óptica más amplia el flujo del tránsito para dirigir y ceder el paso de forma eficiente, y segundo: imponer visualmente, con su estatura adicional, la jerarquía de su autoridad ante el respeto a la ciudadanía.

De igual forma, aunque eso ya no me tocó, antiguamente los maestros eran colocados en un nivel superior por medio de un pequeño templete de madera al frente del salón de clases, donde podían observar claramente al alumnado, de la misma forma que imponían su autoridad.

El lector que no vivió aquella época quizá no visualice en su justa dimensión estos ejemplos, pero trasladándonos a los tiempos tecnológicos actuales, “la visión” en el nivel superior a la que me refiero es equivalente en perspectiva a las distintas, mágicas y majestuosas imágenes que nos puede ofrecer un drone sobre algo que siempre hemos visto “plano” desde nuestro propio nivel de observancia. Es decir, lo que observamos sigue siendo lo mismo, pero desde otro nivel, lo vemos con una perspectiva diferente, mucho más amplia.

Así, la imponente y respetada figura presidencial que era representada con el mas alto honor de otros tiempos y que veíamos en un nivel infinitamente superior, por la sobrada inteligencia de quien la portaba, “está a nada, a uno; no... a menos, como a 5 minutos” de ponerse por debajo de la estatura de cualquier mortal con un 16’ de inteligencia; es decir, en un nivel vergonzosamente inferior.

Y ya hablando en serio, cierto es que en realidad la inteligencia de la sociedad de hoy es más despierta y más reclamante que nunca, pero hacerlo como se ha hecho hasta antes del sismo –es decir, sin una visión real y un objetivo claro hacia el futuro por el bienestar de la sociedad– no nos conduce a nada, pues con el nivel superior de observancia debemos de reconocer que cada quien hasta ahora, llámese líder de opinión, social, educativo, sindical, empresarial, religioso, político o “Jinete sin Cabeza”, en el ámbito de su universo ha actuado exclusivamente con el afán de llevar agua a su molino. 

Y como ejemplo tenemos que la renuncia mediática que ha hecho el partido en el “poder” al financiamiento público, anticipándose con este hecho “al pastelazo” que le quiso propinar el Frente Amplio Democrático Opositor –conformado por el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano–, buscando enaltecer su imagen en aparente beneficio colectivo pro reconstrucción, que no contó con el tricolor y le salió el tiro por la culata.

Y es que observando desde un nivel superior el panorama, más allá de la causa humanitaria pues, con la misma navaja que se auto-rasuró el tricolor, tendrán que ser “trasquiladas” las barbas del financiamiento público del “Frente” y del resto de todos los partidos, incluyendo al ahora muy temible Morena, so pena de caer de la gracia del electorado. El espejismo, truco o maña política del partido oficial es que, aunque aparentemente renuncie, su ventaja estará oculta bajo el manto protector del sistema en el Poder. 

Pero lo cierto es que este temblor cimbró las estructuras políticas de todos los colores, que en el panorama inmediato de los tiempos venideros ha hecho que todas las alimañas, tepocatas, bichos rastreros y víboras prietas, queden expuestas y exhibidas en su podredumbre al utilizar la noble causa del bien común para llevar, como antes del sismo, agua a su molino.

Sin duda alguna, este trágico evento revolucionará la forma de ver, desde un nivel superior de la sociedad, este nuevo quehacer político al que tendrán que someterse todos aquellos que aspiren al poder, pues sin el financiamiento público es seguro que se generarán políticos más “hambrientos” (por no decir corruptos) y comprometidos con sus “inversionistas”, patrocinadores y simpatizantes donantes (independiente de la naturaleza bienhechora o malhechora de éstos), y que tristemente, al final de cuentas, seguiríamos cargando en consecuencia.

Pero en un nivel aún más superior que el anterior, amable lector, en la teoría de una democracia limpia, sana y sin basura ni lacras, ésta debía soportar la manutención de sus partidos políticos única y exclusivamente con las cuotas de sus miembros y militantes, y no con el financiamiento público y mucho menos con la aportación de “inversionistas”, patrocinadores y simpatizantes donantes que han visto en su perspectiva particular, que el ejercicio de la política mexicana es un gran negocio para hacerse de dinero, en “un nivel superior”.

Por hoy es todo amable lector, medite lo que le platico, disfrute la vida y al máximo a su familia, esperando que el de hoy, sea para usted un reparador domingo, nos leemos el próximo viernes “Por los Senderos Taurinos” y aquí mismo, dentro de ocho días.






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