A cambiarle el nombre a las Islas Marías


Un día de hace muchos años, el alcalde de Liverpool trató de quitarle el nombre de "Penny Lane" a la calle donde John Lennon y Paul McCartney solían esperar el autobús que los condujera al centro de esa ciudad. Los 90 concejales del ayuntamiento del puerto inglés no lo bajaron de trasnochado alucinado y cuando la comuna supo del incidente, casi lo destierran.

Aquél alcalde quería ponerle a esa calle el nombre "Lennon-McCartney", y al enterarse éstos del incidente, lo menos que le dijeron fue que sólo a un idiota se le ocurriría semejante iniciativa.

Algo muy parecido sucedió en Londres cuando el ayuntamiento en pleno aprobó cambiarle el nombre de "Abbey Road" a la calle donde estaba el estudio en el que grababan los Beatles y famosa en el mundo por la portada de su onceavo álbum (1969) que lleva ese nombre. Ahí, la iniciativa fue más aparatosa, porque estuvieron a punto de ponerle "John, Paul, George, Ringo".

Irreverentes como eran los cuatro, se apersonaron un día en la alcaldía y le hicieron ver su suerte al alcalde y sus secuaces.

Cinco meses después del asesinato de Lennon a la entrada del edificio Dakota, en Nueva York, otro "iluminado" de esos con poder político presentó una iniciativa para agregarle "Lennon" al nombre de esos apartamentos de más de un siglo, donde además de ese trágico suceso, Roman Polanski filmó "El Bebé de Rosemary".

Las calles "Penny Lane" y "Abbey Road" conservaron sus nombres, lo mismo que el edificio neoyorkino.

En México, las cosas son distintas, según les platico: Los de la empresa de mensajería estaban aferrados a que la dirección a la que nos habían enviado los documentos estaba mal. Por más que checábamos, todo cuadraba, pero ellos insistían: "el remitente no escribió bien el domicilio destino, por eso no fue entregado el paquete. Punto". Hasta que de pronto se resolvió el dilema: los papeles los habían enviado a nuestro número de Calzada Del Valle y resultó que el nombre correcto de esa avenida de San Pedro es, desde hace varios años, agarre aire por favor: "Calzada Del Valle Alberto Santos González".

Les platico: hace tiempo, un cronista de los oficiales que tiene cada ciudad, intentó que se le cambiara el nombre oficial al estado de Nuevo León. Él quería que se le agregara "...de Padre Mier".

Afortunadamente, su iniciativa no prosperó, aunque el mentado narrador sería ahora capaz de agregarle "...también de Garza Sada", por aquello de que uno de sus hijos es la imagen de las tiendas de conveniencia fundadas por herederos de esos mismos apellidos. 

Sin embargo, donde sí jaló fue en Querétaro, que ahora se llama Santiago de Querétaro y que estuvo a punto de ser también "...de Anaya". En Veracruz, que cambió oficialmente por Veracruz de Ignacio de la Llave, y que ya merito era igualmente "...de los Yunes". Oaxaca ahora es de Juárez y en un descuido nos salen pronto con que también va a ser "...de los Murat". 

Culiacán es de Rosales y, por favor, que no vaya a ser también del nefasto "Malova". Tula es de Allende y estuvo a punto de ser "de Osorio Chong". Atlacomulco, donde dejaron su ombligo los exponentes de este aún poderoso grupo político, se llama oficialmente Atlacomulco de Fabela, pero podría cambiar el término por "..de Hank Rhon", pero ya no "..de Peña Nieto". La Ciudad de México mutó a CDMX –con todo y nueva constitución– y podría muy pronto ser "..de López Obrador", misma terminación que a lo mejor sufre pronto el estado de Tabasco. 

Agregar o ponerle nombres de personajes notables a estados, ciudades y calles, quién sabe desde cuándo se puso de moda, pero les toca hacerlo a regidores y síndicos de los cabildos, a diputados locales de los estados y a legisladores federales, quienes cual desocupados sin temas más importantes para México qué atender, tienen a bien –o a mal– dilapidar su tiempo en esos inútiles menesteres.

Sin embargo, la sabiduría popular va por encima de este tipo de ociosidades de las cuales se ocupan nuestros representantes.

En San Pedro, por ejemplo, por más estatuas de Lázaro Cárdenas que haya en esta arteria, la gente le sigue llamando "Las Torres".

En Monterrey, le pusieron el larguísimo nombre de "General Pablo González Garza" a la tradicional "Fleteros", que fue nombrada así porque por esa ruta transitan los transportistas de carga, razón de sobra justificada para ese nombre. Adivinen cómo la llaman los regios.

Caray, ni el apelativo completo de ese general cabe en los señalamientos viales, como tampoco cabe, y tiene qué aparecer en letras bien apretadas, el de "Eugenio Garza Lagüera", que todo mundo conoce como "Fundadores", en Valle Oriente de San Pedro. En este caso, la administración de Ugo Ruiz, que antecedió a Mauricio Fernández, puso el nombre de tal empresario en una placa de concreto, con jardinera y toda la cosa, en la rotonda principal de esa avenida. Pero estaba tan mal hecha y obstruía de tal forma la visión de los automovilistas, que los mismos familiares de don Eugenio la mandaron quitar.

Y qué me dicen de esta otra: "avenida José Eleuterio González", nombre oficial de esta avenida, a la que todos llamamos "Gonzalitos".

No quiero saber la risa de los operadores de las mensajerías cuando escriban en el domicilio destino de alguno de sus envíos "Calle Chespirito, entre La Chilindrina y Profesor Jirafales". No sé si cruzan, pero estos tres personajes tienen sus calles en la delegación Alvaro Obregón, de la CDMX.

O esta otra "calle del Estadista cruz con Enrique Peña Nieto", en Tlalpan.

Al paso que vamos, a las Islas Marías quizá le cambien el nombre por "Conago", por aquello de que una de las próximas reuniones de los gobernadores, podría ser allá.

CAJÓN DE SASTRE

Mi Gaby dice que, haciendo honor a quien lo merece, la gente de Celaya es sabia, porque le eliminaron mucha tinta y aspaviento a la "Villa de la Purísima Concepción de Zelaya", al cambiarle a esa ciudad el nombre para dejarlo en una sola palabra... y con la mexicana "C", en lugar de la españolada "Z".

placido.garza@gmail.com


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