¿A ver quién...?


Como en muchas familias una práctica común de los padres es fomentar la "competencia sana" entre los hijos. Frases como: ´A ver quién llega primero, a ver quién se termina primero las verduras, a ver quién saca mejores calificaciones, a ver quién es más fuerte, a ver quién quiere más a la abuela, a ver quién es más valiente y se toma la medicina, etc. ‚Ä®Algunos dirán que así se saca la "casta", "le estoy picando el orgullo, para que se anime", "estoy formando triunfadores no conformistas".

Lo que no saben ustedes y aquí está su servidora para compartirles, es que cada vez que dices "a ver quién es: (alto, fuerte, amoroso, valiente, etc)" la relación entre los hermanos deja de ser una relación de confianza y apoyo, en pocas palabras en lugar de ser cómplices se vuelven rivales, sembrando en ellos la semillita de los celos, porque en su cabecita el niño piensa "si gano me van a querer más a mí".

Lamentablemente en algunos años observamos que esta "competencia sana" despierta a los celos y estos a la rivalidad, ya que aún de grandes ellos siguen "peleando" por recibir más atención, amor. Por lo cual se siguen molestando, fastidiando y algunos incluso llegan a la agresión. No es extraño conocer casos de familias en los que una vez que faltaron los padres, los hermanos se dieron cuenta que el único vínculo que los unía era ese, sus padres, pero de ahí en fuera nada más y las familias se disuelven, se distancian, se pierden.

Es por esta razón que no se recomienda fomentar nunca las relaciones de rivalidad, porque cada vez que lo haces estás reforzando los celos e incitando a los distanciamientos entre tus hijos. 

Las relaciones entre hermanos o fraternales ya por naturaleza son complicadas, algunos se pelean a cada rato, otros compiten por todo, hay otros que se ignoran olímpicamente y hay algunos otros afortunados que se cuidan y protegen entre ellos.

Como padres creo (en una opinión muy personal) que deseamos que nuestros hijos por lo menos se lleven bien. Esperamos que su relación sea sana y que el día de mañana, cuando ya no estemos presentes, el significado de familia siga vivo, presente en el corazón y en las acciones de nuestros retoños. 

Algunas estrategias que podemos hacer son las siguientes.

Juegos colaborativos: Todos los juegos de mesa son el mejor momento de poner en práctica esta actividad de colaboración.

Responsabilidades en equipo: Todos tenemos responsabilidades, pero si las hacemos juntos terminamos mucho más rápido.

Hacer las tareas juntos: Cada uno a su edad, pero compartir, colores, materiales, apoyo de mami etc.

Actividades colectivas: Planear una cena juntos, la salida del fin de semana, incluso ponerse de acuerdo sobre el canal de la televisión.

Construcciones (literal): Legos y construcción, todas estas actividades son propias de colaboración.

Como siempre, estas son recomendación básicas que cada quien puede adaptar a su entorno y realidad. Como última reflexión, considero que no debemos aspirar solo al que nuestros hijos se traten con respeto, a mí me gusta tirarle más arriba, entonces los invito a desarrollar en sus hijos este sentido de pertenencia hacia su familia, a sus hermanos, que los vean como su amigos, sus cómplices, pero recuerden que como capitanes de este barco nos toca fomentarlo.

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