Administración de fuerza y caridad


Los últimos días han sido sumamente dolorosos para todos en este país, el temblor que tuvimos el pasado 19 de septiembre (cruel casualidad) literalmente nos sacudió a todos. En mi caso tengo familia allá, gracias a Dios todos bien, pero sé que fueron muy afortunados, ya que muchos otros se vieron afectados de diferentes formas, física, emocional, laboral, financiera, residencial, familiar, etc.

A lo largo de la transmisión de los días siguientes vimos fenómenos psicológicos en su más pura expresión, ansiedad, depresión, estrés, histeria, duelo… lo cual hizo que se le agregara una pizca más a la situación, creo que cómo todos los que lo seguimos las emisiones tanto de radio como por televisión, aplaudimos, lloramos y cantamos con cada noticia.

La ansiedad por sentirnos útiles era demasiada, no todos podían asistir al lugar donde se estaban rescatando personas, nombres como el colegio Enrique Rébsamen, el edificio Ámsterdam, vivirán en nuestra memoria por largo tiempo.

Sin embargo, viene otro fenómeno psicológico a tomar su sitio, ese fenómeno que a su parecer nos ayuda a sobrellevar las pérdidas y las situaciones que ponen en riesgo nuestra salud mental, la aceptación, y no es mala pero nos anestesia, nos calma, no hace pensar ya pasó, todo va a estar bien.

Los siguientes meses, incluso años van a ser fundamentales para la reconstrucción del país, y así como este terremoto nos sacudió y sacó lo mejor de nosotros, debemos hacer lo posible para conservar este impulso.

En estos días fuimos reconocidos a nivel internacional como ejemplo de esfuerzo, organización, empatía, trabajo, etc. Dejamos a un lado nuestra imagen de país conflictuado, incluso en algún lugar leí el apelativo de potencia. La pregunta más grande es ¿qué vamos a hacer? Con todo esto que se descubrió.

Como escribí previamente, viene la anestesia… por este motivo quise retomar estas noticias, para hacer conciencia de lo que viene: Las casas no van a volver rápido, habrá muchas personas solicitando asilo, quizás incrementen los precios de las rentas, si puedes ayudar brindando espacio considéralo.

Los trabajos no se conseguirán inmediatamente hay familias que su único ingreso desapareció literalmente, veremos muchos pequeños proveedores de servicios, de productos, apoyemos este rubro. Habrá muchas secuelas de estrés postraumático, seamos pacientes, en el trato diario.

Van a faltar muchas personas, el duelo se lleva tiempo, seamos empáticos y acompañemos. Los víveres y las donaciones se requerirán por mucho mucho tiempo, así que no olvides seguir haciéndolo, de nada vale vaciar tu alacena cuando todos lo están haciendo, el reto va a ser seguirla compartiendo por tiempo indefinido y seguir en la administración de esta caridad.

Las campañas de desprestigio no le ayudan a nadie, si caen muy mal, pero lo único que logran es que la anestesia llegue antes (no cambiamos), no las sigas… no te ganches, no digo que sea fácil si tú tienes manera de corregirlo, ¡hazlo! Pero si no, no contribuyas con lo negativo, porque lo que sucede es que perdemos el objetivo y este es muy claro LEVANTAR a México.

Como siempre mi intención es brindar un poquito de apoyo y estrategias con qué enfrentar las situaciones diarias, por lo mismo los invito a seguir sumándose a las campañas que veamos.


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