Ágil o frágil


“Pocos sospechan al percibir la primera fisura en una pieza de porcelana, que esa delgada línea basta para hacerla estallar”, Nuria Barrios, escritora española

• Mercurio era considerado con mayor temeridad que el mismo Júpiter, porque lo superaba en rapidez, movilidad y poder de adaptación: las alas de su casco representan agilidad mental para aprender y adaptarse, así como el equilibrio entre el poder y la moralidad. Las alas de sus sandalias, movilidad y presteza física; el caduceo con las serpientes entrelazadas, la capacidad de controlar los vientos, de aplacar las discordias.  ¿Cuál debe ser el modelo de la organización posmoderna? ¿Júpiter, poderoso, maduro, majestuoso, o Mercurio, jovial, astuto, elocuente?

• Investigaciones recientes manifiestan la superioridad relativa de las firmas que han sabido aprovechar la volatilidad de los mercados, la digitalización, el poder de los grandes datos y la inteligencia artificial, rediseñando sus estrategias y reinventando constantemente su deber ser. En contraste, una corporación “tradicional” se reorganiza en promedio cada tres años y requiere 18 meses para lograrlo: una verdadera sentencia de muerte anunciada. 

• Los estudios de la firma de consultoría McKinsey indican que, hoy en día, los fundamentos de una reorganización exitosa tienen que ver con la urgencia, más que la adaptación, en donde la primera implica un manejo inteligente de la identidad, la agilidad y las capacidades. 

• La identidad de la organización emergente en los términos aquí planteados es el tema más “conservador” de la ecuación porque demanda de alguna manera apegarse a una estrategia única, por el momento, y no a una colección de metas y derroteros que se diluyen en el tiempo y el espacio. De la misma manera, tiene que ver con dejar de lado los roles y procesos como criterio estructural, y alinear a los individuos a valores y principios comunes. 

• La agilidad emana de fomentar una toma de decisiones oportuna y certera en todos los rincones de la organización, más que imponer el mandato de forma jerárquica: el concepto, nada nuevo, su aplicación en la práctica hasta ahora, una falacia. De la misma manera, para que esto suceda, la estructura jerárquica debe ser plana y 

ostentosamente orgánica.

• El desarrollo de las nuevas capacidades tiene dos implicaciones de singular relevancia; utilizar la ciencia de los grandes datos y otros recursos digitales para personalizar el aprendizaje, y hacerlo habiendo reconocido que el liderazgo está impreso en todos los miembros de una organización, no en un título o posición. 

• El reto para la gestión de la estrategia de negocios y del talento humano es concluyente: si no somos ágiles, seremos frágiles; la estabilidad y seguridad ahora, paradójicamente, demanda agilidad.


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