Agua de las verdes matas


“Mi filosofía es que no sólo eres responsable de tu vida, sino que, al hacer lo mejor en cada momento, te pone en la mejor posición para el siguiente”, Oprah Winfrey.

• Irma Sabina Sepúlveda fue mi primera maestra de redacción y composición literaria. Profesora de piano y de arte dramático antes de descubrir la literatura, fue un resultado y una víctima de su época. Recuerdo su fluida narrativa y su entusiasmo al referir la miseria, supervivencia y traiciones de sus míticas aldeas, donde “muchos hubiéramos deseado nacer, vivir y morir”. También recuerdo a la mujer marginada en un mundo masculino que ofrecía mínimas oportunidades para el talento femenino; hace precisamente treinta años nos abandonó, dejándonos un legado de cuentos y obras teatrales con un singular toque costumbrista. ¿Se han modificado estas circunstancias desfavorables para la mujer?

• Poco se ha estudiado y analizado el poder de la visión femenina, por lo que frecuentemente no se reconoce el potencial distintivo de este talento. Nuestra visión está cimentada en lo que cada uno de nosotros valoramos, en lo que creemos y en lo que consideramos que debería de ser, saber y hacer la humanidad. No obstante, las mujeres tienen dificultad de llevar su peculiar visión a la práctica sencillamente porque su impacto en la reinvención de la cultura laboral predominante ha sido errática, limitada e inconclusa debido a su insignificante participación relativa en posiciones de influencia y liderazgo. De esta manera, prevalece una desconexión entre lo que las organizaciones esperan de la mujer, y lo que éste importante segmento demográfico puede y quiere ofrecer. El circulo perverso se agudiza, porque una entrega genuina demanda pasión y arraigo, atributos que no se logran instaurar en el talento femenino debido a que no se le entiende, reconoce ni valúa. 

• Por otra parte, las empresas en esta era digital tienen que ser ágiles, abiertas, innovadoras, inteligentes e incluyentes, por lo que resulta irónico no incorporar explícitamente a un grupo poblacional que se distingue por estos atributos. Como ilustración, las mujeres observan al mundo de una manera amplia y global, mientras que los hombres somos más enfocados y restringidos, centrándonos en la tarea a la mano y en el corto plazo; las mujeres están continuamente explorando el entorno, mientras que los hombres nos limitamos a concebir observaciones específicas que nos demandan las acciones inmediatas a tomar. 

• Cuando Irma Sabina escribió su clásico cuento “Agua de las verdes matas” centró su narrativa en los hombres de la aldea, aficionados al tequila y el mezcal – “tú me tumbas, tú me matas, tú me haces andar a gatas” - ¿Tendría otra opción en ese momento y espacio?


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