Alimentación para protegerte de crisis de tiroides


Parte 1

Existe la posibilidad de que  tú o alguien que conoces haya sido diagnosticado con un desorden de la tiroides –los expertos dicen que el 40% de las mujeres desarrollarán alguno a lo largo de su vida.

Este desorden del sistema inmunológico saca de balance a esta glándula, pero también influyen el estrés y la dieta. El hipertiroidismo (sobreactividad de la tiroides) puede producir pérdida rápida  de peso, palpitaciones y ansiedad; el hipotiroidismo (baja actividad de la tiroides) puede disparar la constipación, sobrepeso y fatiga extrema.

Si te interesa conservar la tiroides en perfecto BALANCE y sin síntomas molestos, te ofrezco un plan nutricional que elimina la posibilidad  de exponerte a desbalances hormonales.

1. Gluten

La mayoría de los problemas de la tiroides son causados por una enfermedad del sistema inmunológico que produce el mal funcionamiento de la glándula. El gluten es una proteína del trigo que imita la estructura de la tiroides, lo cual la debilita con el tiempo. Causa inflamación masiva en muchos individuos, especialmente aquellos que tienen alguna condición tiroidea. Estudios han comprobado que produce anticuerpos que atacan los órganos y los tejidos del cuerpo. 

Eliminar el gluten de la dieta mejora la salud de la glándula y disminuye el riesgo de desarrollar alguna otra enfermedad auto-inmune. El gluten se encuentra en el trigo, el centeno, la cebada y el kamut, entre otras. Lee las etiquetas de los productos que adquieres y en tu vida social limítate a las opciones que conoces, y en un tiempo corto notarás la mejoría. Recuerda: la idea es evitar la masa, así que el pan gluten free puede llegar a ser peor, por su alto contenido de almidones. 

2. Lácteos

Como en el caso del gluten, personas con sensibilidad a los lácteos generalmente padecen problemas de tiroides. Forman mucosidad en el intestino y es común que causen intestino irritable, hinchazón y reflujo. La proteína de los lácteos provoca inflamación en la glándula de la tiroides y en el tracto digestivo, lo que limita la capacidad de tu intestino a absorber nutrientes y curarse. También provoca el crecimiento de bacteria mala, levadura y hongos.

La proteína de los lácteos se llama caseína, y en muchas personas empeora la enfermedad antiinmune tanto como el gluten. Nos referimos a la leche de vaca y sus derivados, incluidos el helado y el yogurt.

3. Soya

La mayoría de la soya en el mundo viene de granos genéticamente modificados. Es muy difícil de digerir, y aunque en el papel tenga mucha proteína, es muy poco lo que se absorbe por las enzimas inhibidoras del grano. Las lectinas de la soya causan irritación en el recubrimiento intestinal y provocan el síndrome de intestino permeable. Interfiere con la absorción del yodo, elemento clave para el funcionamiento  de la tiroides. También imita la actividad del estrógeno, y puede interferir con todo su funcionamiento general.

El siguiente domingo seguimos con la parte 2. Síguenos en la app MI NUTRIÓLOGA y empieza con estos tips saludables.