Alma Llanera


A los candidatos a la presidencia de México, a juzgar por los temas abordados en el debate de Tijuana, les importaba el domingo un serenado cacahuate lo que estaba sucediendo en Venezuela al mismo tiempo. 

Las "elecciones" a las que convocó Maduro con el aval de su Congreso Constituyente designado a modo, decidió la reelección de su líder a la presidencia del país de alma llanera. Con un 46 % de abstención. Además de lanzarse insultos gastados, los tres candidatos y el bufón se ocuparon –cuando el tema era México en el mundo– exclusivamente a las relaciones con Estados Unidos, que si bien son importantísimas para la supervivencia de nuestro país, no son "la última Coca-Cola en el desierto". 

La Unión Europea, los mercados asiáticos, la relación comercial bilateral con Canadá, Medio Oriente y sus posibilidades de mercado, les valieron madres. Mucho más lo que está pasando al sur de nuestra frontera. Notablemente, en Venezuela.

En cada sobremesa de nuestro país sale el importante tema reducido a la frase de que en Caracas no hay papel para limpiarse la cola y que $20 pesos mexicanos son cientos de miles de bolívares. El asunto del desabasto es solamente la parte visible de este iceberg que se hunde y que se llama Venezuela. Todos los venezolanos que han podido se han ido, los primeros a Miami, el sitio favorito de los exilios caribeños, los segundos a Colombia, México, Brasil o España. Muchas venezolanas han emigrado a cualquier destino, unas voluntariamente y otras seducidas por el amor o el dinero, para dedicarse a la prostitución o al tráfico de drogas.

El Grupo de Lima –que lleva sobre su lomo a México, Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía– ha emitido ya su pomposo comunicado desconociendo la legitimidad del proceso electoral venezolano del domingo y, en consecuencia, su resultado. Al desconocimiento se han sumado el Reino Unido, Estados Unidos, España y Alemania.

Muy bien.

No hay persona razonable en el mundo que esté a favor de Maduro. Bueno, si hay partidarios de su política, como los gobiernos de Cuba, Nicaragua o Bolivia, pero yo hablaba de personas razonables.

El asunto es que el tufo del intervencionismo siempre surge cuando una pandilla de países se unen para combatir un gobierno que quien lo debe combatir y derrocar, en primer lugar, son los ciudadanos sobre los que ejerce su poder. Ya quisiera yo ver a los mexicanos si la OEA decide desconocer el resultado de las elecciones mexicanas del 1 de julio, cualquiera que sea éste, y cuando el abstencionismo puede superar al de Venezuela, pero eso es irrelevante; ya estamos acostumbrados a la apatía. No me va a resultar extraño que alguno de los candidatos acuda a las instancias internacionales alegando que hubo chanchullo por parte del ganador. Entonces el orgullo patrio le dirá a los demás países: "no te metas con mi cucu".

La OEA ya se estrenó en ese papel de golpeador cuando, el 31 de enero de 1962, a instancias de Estados Unidos, iniciaron el aislamiento de la Cuba de Castro con los resultados que la historia puso en su lugar. El intervencionismo salió raspado. Esperemos que el grupo de Lima no siga ese camino.

PILÓN.- Pobre Monterrey. De todos los aspirantes que se dicen a la cabeza de la contienda por la presidencia municipal, no se hace uno. Entre un alcalde fallido Adrián de la Garza, que busca reelegirse, y otro Felipe de Jesús, que también fue alcalde y quiere rehacer las cenizas del PAN en la entidad, se encuentra Madedito, de infausta memoria a su paso por el Palacio de Cristal y el inefable Pato Zambrano, examiguito de la exsenadora Irma Serrano, mejor conocida como "La Tigresa". Si Morena se ha afamado como el tiradero, donde se recoge todo tipo de desperdicios políticos, la carrera por Monterrey le sigue los pasos. Y muy de cerca.

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