¿Almacenar bienes privados en espacios públicos?


Los meses de discusión se reavivaron al terminar el proceso electoral. Por un lado, el alcalde que quiere que su ecléctica colección personal esté disponible para todo aquel que quiera verla. Por otro lado, algunos grupos que se oponen, porque los museos serán construidos en espacios públicos.

Ésta es una pelea difícil de entender si no se conoce en el virreinato de San Pedro Garza García. En las siguientes líneas mi personal perspectiva.

El alcalde de San Pedro es un personaje singular, hasta película tiene, y es muy criticado por su personal forma de gobernar. Su fortuna personal, se dice, es del orden de los $900 millones de dólares y ha gobernado el municipio más rico de México tres veces.

Bueno, en meses pasados llegó a una serie de acuerdos con su cabildo para construir cuatro museos: La Milarca, el de Arte Popular y el Cretacico de Vallecillo, el cuarto sería el de Numismática, que se alojaría en la nueva Milarca.

El alcalde y su familia "aportarían" su colección privada, valuada en más de $100 millones de dólares, la mitad del costo de construcción de la Milarca y una cierta inversión en museografía. En la colección destaca la misma Milarca (techo mudéjar de 1,535), cuadros de Diego Rivera y Frida Kahlo, la espada de Hernán Cortes, un cráneo de T Rex y una colección de 6,000 monedas antiguas, la más antigua de ellas data de 1540.

Por su parte, el municipio construiría los museos en espacios públicos (los parques Rufino Tamayo y Fuentes del Valle) y algunos entes especializados participarían en su gestión y operación (Museo Franz Mayer).

En los arreglos hechos para el proyecto, hasta donde se sabe, nadie cede propiedades: la colección sigue siendo de sus propietarios y los espacios públicos y construcciones, del municipio.

Si bien el acuerdo de voluntades es evidente, algunos vecinos se oponen, arguyendo que nos es correcto "embodegar" bienes privados en espacios públicos, otros se oponen, arguyendo un atentado contra los espacios públicos, particularmente por la intervención en el Big Green del Parque Rufino Tamayo. Otros más alegan no haber tenido información suficiente y oportuna y otros más, simple y sencillamente, "porque no les avisaron".

Curiosa disputa y curiosos argumentos, muchos de ellos centrados en una "supuesta" valoración del espacio público.

San Pedro es el municipio en el que los extranjeros filman videos para quejarse de que no hay banquetas, donde está Chipinque (el parque más grande del área metropolitana) y al cual sólo se puede llegar en carro por un único y estrecho acceso, el mismo en que grupos de vecinos se opusieron a la construcción de camellones arbolados y el que liquidó –sí, literalmente liquidó– una red de ciclovías de 20 km. El mismo que se caracteriza por enormes propiedades rodeadas de altísimas bardas. El mismo en donde su intersección con más demanda peatonal tuvo que ser intervenida por voluntarios, para dotar de espaciosseguros a poco más de 9,000 peatones por día.

Curioso problema: un personaje que quiere publicitar un bien privado y grupos que se oponen, con el argumento de defender espacios públicos. El valor monetario de la colección supera por 10 o 15 veces los costos de construcción. Nada digo del valor cultural, imagino que, en subasta pública, muchas ciudades pujarían fuerte por alojar semejante y singular colección.

¿Cómo resolver está disputa? Espero que no con el hígado, espero que no desde las fobias y filias personales, espero que no desde la política electoral, esa –gracias a Dios– ya terminó. Espero que sí, desde la concepción de lo público. Se trata en realidad de una disputa por definir el valor social de dos bienes: uno privado que se quiere publicitar y el valor de activos públicos preexistentes.

Espero que sea una oportunidad para profundizar en el concepto de lo público, mucho tenemos que aprender de este concepto y las formas de dirimirlo. Al final se trata del derecho a la ciudad: lo que la ciudad es y lo que puede ser.

Posdata 1. El alcalde no es santo de mis devociones. Creo que sus formas de gobernar son demasiado verticales. También creo que, hasta donde se sabe, su proceder ha sido formalmente correcto desde la perspectiva de la democracia representativa.

Posdata 2. ¿La construcción de los museos "depreda" el espacio público de San Pedro? No sé, depende de cómo se mida. Pero hay dos interesantes indicadores para incorporar a la discusión: el 11% del área del municipio es verde y el indicador de espacio público del municipio es de 26 m 2 por habitante, casi tres veces el que se atribuye a la OMS (9 m 2 por habitante).


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