AMLO y su cuarta transformación


El próximo gobierno de AMLO será un gobierno de mayorías, es decir, de la mayoría ganadora en el proceso electoral y los afines a una ideología determinada; excluyente de las otras corrientes políticas.

Mucho se habla del gabinete del Presidente electo, pero poco se ha reparado en cuánto que gobernará desde la visión del grupo en el poder. López Obrador ha expresado que su gobierno será un cuarto movimiento social, entendido esto como una revolución pacífica que derrumbe al sistema político vigente.

No será un gabinete de coalición ni de inclusión a las diversas fuerzas políticas, será excluyente de los grupos proneoliberales.

En otras condiciones la decisión sería cuestionable, pero, ante la eventualidad de una cirugía mayor en la visión del Estado que se busca, es indispensable en el gobierno de mayorías sin inclusión a las otras corrientes políticas, que toque a los antagónicos ejercer contrapeso desde el Poder Legislativo.

La Independencia, Reforma y Revolución Mexicana fueron tres grandes movimientos político-sociales que cambiaron la forma de gobierno y sus instituciones, de ahí que al hablar de un cuarto movimiento, anticipa una transformación a fondo del régimen político mexicano.

En la Independencia abandonamos la monarquía para entrar a un republicanismo democrático, en la Reforma se consolidan la separación de poderes y la vida republicana, acabando con los intentos monarquistas; finalmente, la Revolución trae consigo la socialización de las instituciones gubernamentales.

¿A dónde nos perfila la cuarta transformación del régimen mexicano?

El mundo vira de los sistemas neoliberales y globalizantes a los nacionalismos, de las democracias representativas tradicionales a las democracias continuas, participativas e incluyentes, de la opacidad a la transparencia de la cosa pública.

Es importante saber a dónde nos lleva en materia económica, política, social e institucional este movimiento. Esperemos las respuestas.

Elegimos el 1 de julio entre dos opositores al partido en gobierno. Pudimos decidir entre Anaya, quien ofertaba una coalición de fuerzas políticas de continuismo y AMLO que proponía un gobierno de mayorías; la decisión fue por el cambio en el régimen.

La diferencia es radical, el de coalición es incluyente con el statu quo; el de mayorías es excluyente a los grupos de poder y abandera el interés de los excluidos por el establishment. 

Generalmente, la inclusión es positiva, sin embargo, en el caso específico no funciona. El gobierno de coalición mantiene el rumbo, el de mayorías lo cambia, esto ayuda a explicar la cuarta transformación.

Para concretar las grandes transformaciones se debe contar con los afines, con quienes comparten la visión del Estado que se pretende. El reto en estos tipos de gobierno es sumar a las minorías que quedan excluidas.

Se escriben litros de tinta especulando sobre el futuro de un gobierno de mayorías cuando meses atrás, algunos politólogos y analistas reconocían la necesidad de alcanzarlas para concretar cambios de fondo en el régimen político.

Tengamos presente que el régimen de gobierno en el Estado mexicano es republicano, democrático, representativo, plural y presidencial, mientras esto se mantenga firme no hay sismos en el sistema político.

Si el régimen mantiene la visión democrática y republicana, podremos modificar instituciones secundarias, pero no la esencia del Estado.

El uso de las redes sociales será un contrapeso fuerte para el nuevo gobierno, ellas quienes favorecieron el arribo de Morena y sus candidatos al Poder Ejecutivo y Legislativo, se constituyen desde ya, en un observatorio hacia los tres poderes de gobierno.

Viendo a la historia política y social como fenómeno cíclico, entendemos que luego de una lucha armada intestina, vivida en las primeras décadas del Siglo XXI, el futuro está en que la transformación del sistema garantice el rumbo con crecimiento, inclusión y pacificación del país; en este contexto, bienvenida la cuarta transformación histórica de México.

Esperemos a conocer el rumbo, pues las solas reformas legislativas propuestas, son insuficientes para el logro de la cuarta transformación.


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