Antes de votar... Lee esto


Habida cuenta de que, con la publicación de mi columna de hoy, la generación del número consecutivo le ha colocado en el honroso primer centenario de la sesuda hechura a mi producción dominical exactamente en uno de los días más trascendentes en la historia del México moderno, es obligatorio para mí, tener que corresponder a la causalidad del destino compartiéndole a usted, amable lector, una profunda reflexión antes de salir a votar.

Y es que, ciertamente obligado por madurez ciudadana y responsabilidad política con la historia de la patria que nos vio nacer, se hace necesario tomar las armas de la civilidad y la cordura para continuar escribiendo a golpe de un sencillo tache en una boleta electoral, el futuro de nuestra gloriosa nación.

Pero para cruzar esas dos líneas que le darán sustento a nuestro sufragio, continuidad, pero sobre todo dirección a nuestro futuro, debemos tomar conciencia de nuestro pasado, evaluar el valor de nuestro presente y proyectar la esperanza de nuestro futuro para que en conjunción con las realidades, los sentimientos y las emociones que este repaso nos arroje, coloquemos su resultado en el contrapeso de la balanza para medir la oferta que hoy, luego de tantos millones de pesos desparramados, tantos ataques, agravios, mentiras y pocas propuestas, emitamos razonadamente nuestro voto.

A lo largo de los tiempos y los gobiernos (y esto es algo que no se puede ocultar), verdaderamente hemos sido agraviados en nuestro bienestar como seres humanos hasta en las necesidades más elementales para nuestra supervivencia y desarrollo; por ejemplo, no podemos dejar de señalar que la educación escolar de nuestros hijos es producto de un sistema confiado al cargo de un magisterio que a través de las politiquerías, conveniencias y triquiñuelas de su sindicalismo gansteril, ha perdido los valores sociales y culturales indispensables como son el honor y la honestidad que son necesarios portar, para poder transmitir a los educandos.

La seguridad en nuestros barrios, en nuestras casas, en nuestros parques, en nuestras calles, en nuestro transporte, en nuestras ciudades, se ha empobrecido gradualmente de la mano del crecimiento de aquellos mexicanos formados con carencias de aquellos valores mencionados en nuestras aulas y que han sido adoptados por los vicios para que se desarrollen profesionalmente en la carrera del crimen. Ese mismo con el que convivimos muy de cerca y malamente nos estamos acostumbrando tanto, pues de una forma u otra, ha lesionado a nuestras familias, a nuestros vecinos, a nuestros compañeros, amigos o a nuestros empleados.

De igual forma, el crimen de las mafias para obtener algo sin ser el legítimo propietario de ello se engrandece en la misma medida que nuestro salario o nuestros ingresos desvanecen el volumen de nuestra cartera en el nivel de compra de los insumos más elementales para nuestro desarrollo y el de nuestras familias, como las cada vez más, centavo a centavo y día tras día, costosas gasolinas, nuestros servicios básicos como el agua y nuestros pobres alimentos que están sujetos a la libertad de la oferta y la demanda de un mercado políticamente controlado.

A lo largo de la historia, el ciudadano y común corriente que no es otro que ese mexicano recio, trabajador, guerrero, aguantador, leal y combativo ha tenido que soportar, sacrificando su bienestar y su bolsa, los errores que han cometido aquellos que han tomado el poder y en otros tiempos, noble actividad política, como un medio para hacer de esta labor, las leyes y reglamentos, el arma perfecta para tomar de nuestro patrimonio lo que no les corresponde.

Cierto es que el hartazgo de no ver una sola en beneficio de la sociedad mientras el aparato político y burocrático se transforma en un monstruo de corrupción, opacidad, impunidad y negocios oscuros y cada vez más incontrolables, hacen que brote de nuestras entrañas la rabia y el coraje en contra de aquellos que lastimosamente nos han agraviado.

La impunidad del agravio frente a las autoridades actuales es el transparente fantasma que se ha convertido en el elemento motivador principal en la mentalidad y sentimiento del elector que hoy tiene la oportunidad, mediante su voto, de castigar a quien lo merece.

Sin embargo, el análisis político de las escasas propuestas debe ser convenientemente evaluado en función de la realidad y no de la magia que de la noche a la mañana nos ofrecen.

Está claro que, luego del hartazgo por los errores cometidos en el pasado, por la indignación que sentimos a causa de la inseguridad en nuestras vidas, por la vergüenza de sentirnos asaltados por los políticos que tienen sumido a la mitad de nuestros hermanos mexicanos en situación de pobreza, es que anhelamos algo tan distinto y diferente como lo que los cuatro candidatos en sus escasas propuestas nos han ofrecido.

Hoy es el día de cumplir con nuestra patria, con libertad, con valor, con madurez, con conciencia, con razonamiento y con honradez, lo que consideremos el mejor camino para nuestro futuro y el de los nuestros, por ello lo invito a que antes de votar, reflexione y medite la emisión de su sufragio para seguir, a pesar de las dificultades, construyendo de México, esa gran nación que realmente merecemos.

Por hoy es todo, amable lector, medite lo que le platico, disfrute la vida y al máximo a su familia, esperando que el de hoy, sea para usted un reparador domingo. Nos leemos en cabritomayor.com, donde podrá encontrar todas nuestras columnas políticas, además de las más importantes noticias, artículos y reportajes taurinos, amén de que en "Crack" nos tendrá el próximo viernes en "Por los senderos taurinos" y aquí mismo dentro de ocho días.


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