Aplauso para el silbante


No sé... pero como que cuando se lanza el guardameta de las Águilas, Marchesín, con un zapatazo violento que le tiró Auche, como que me dio la impresión que se tiró para atrás como aquellos cabezazos de reversa que se tiraba el ‘Rayo de Jalisco’ cuando luchaba contra ‘La Tonina Jackson’.

O sea, saltó como medio kilo de tortillas y se lanzó para adentro de la portería, no a tratar de desviar el tiro.

Como haya sido, el Toluqueee venció al América que sigue con su paso, como cerró el año. Pa’ no variar.

Oye y ¿Auche?... ¿se acuerdan de cuando llegó a Xolos, que se comía la lumbre a puños, andaba en todos los lados de la cancha, tirando pases, corriendo como loco y metiendo goles... pues así anda ahora.

Gabriel domina el ‘estilo argentino’ a la perfección. “Llego, juego bien cinco partidos y puedo descansar el resto de la temporada y dos o tres torneos más me la puedo llevar flotando en la media cancha”.

Y bueno...

Las reflectores del sábado por la noche se los llevaron ‘Dida’ Domínguez, el arquero del Monterrey y sus defensores Montes y Basanta, pero...

¿Están jugando mal los centrales o es que los laterales ni defienden ni atacan y hacen ver mal a sus compañeros, que tienen que cubrir 235 hectáreas de parcela propia y del vecino, y eso los hace llegar tarde o no llegar a las coberturas?

En estos Rayados hay elementos que están jugando, porque son extranjeros y se entiende que directivos y entrenador necesitan justificar para qué los trajeron, no necesariamente porque sean los mejores.

En el partido del sábado ante Chivas, como mexicanos, debemos estar orgullosos que un equipo con puros oriundos de tierras aztecas le ponga la muestra de cómo se juega al futbol a cualquiera.

Dos o tres detalles quedaron de manifiesto:

-Que nadie entendió para qué defenderse con seis y el portero contra tooodo el aparato ofensivo de Chivas que integraba Alan Pulido solo.

-Que los señores Chivas se ganaron a pulso las tarjetas rojas. Para nada fue un regalo del silbante.

-Que jamás se vio conformista el Monterrey, cuando mucho, todo desorganizado donde juegan a la inspiración individual –por no decir al ‘a‘i se va’ y al ‘a ver qué sale’ o se nos ocurre– y cada quien quiere hacer su golecito.

-Y que algo pasa en ese equipo, porque jugadores de calidad hay, (no todos, pero hay suficiente) aunque lo que parece que falta es un programa de acción concreto, dirección y comunión. O sea, que todos, de buena gana, jalen hacia un mismo objetivo bajo un esquema perfectamente diseñado y entendido... Cosa que no parece y ojo que no decimos que no exista esto, sino que no parece.

---

Y de Tigres ¿qué cuentan?

A su estilo, inician flojitos. La raza ya sabe que así son. Sacudiéndose apenas la modorra de las vacaciones (cortísimas para ellos, la verdad), quitándose apenas las lagañas y viendo cómo viene la ola de brava.

Como son Campeones, se pueden dar el lujo de no ganar primero y empatar apenitas contra Santos y luego caer frente a un Atlas urgidísimo de puntos.

Esperamos que la próxima semana ya hayan despertado. La raza felina es muuuuy paciente. De más, casi creo.

Tigres, como Campeón se puede dar el lujo de comenzar el torneo en la tercera fecha y así va a venir siendo.

TIEMPO DE REPOSICIÓN

Mención aparte el colegiado que pitó el partido Chivas Vs Rayados. Primero, echar al ‘Gallito’ Vázquez por una tijera que se le tiró a las dos piernas del jugador rayado. Perfecto. En Europa esa hubiese sido amarilla, porque tendría la atenuante de que no golpeó con los zapatos los pies o piernas del rival, solo lo derribó.

Pero en México, está perfectamente aplicada la roja.

La otra, la de Jair Pereira. Perfectísima. Lo amonestan por hacer tiempo, luego por desaprobar con un ademán esa marcación.

Un ‘corte de manga’, dijeron los nenes de la transmisión: (¿qué rayos es eso?)

A este le pasó como a Ricardo Peláez, que una vez lo amonestaron por adelantarse a una línea de 9.15... lo amonestan; se vuelve a acercar lo vuelven a amonestar y lo echan.

Decían que el silbante Marco Rodríguez estaba loco.

Pues no...

Aplicó el reglamento como ahora lo hizo Érick Jair Miranda contra su tocayo. Perfecto.

Todos asustados, porque todos se hacen los desentendidos, pero no Miranda.

Esta vez, aplauso para el señor arbitrario.