Aprendiendo a máxima velocidad


“El aprendizaje no se consigue por casualidad, debe ser buscado con pasión y diligencia”, Abigail Adams.

• Las universidades corporativas no son algo nuevo. Hace ya más de cien años, empresas como General Electric y General Motors desafiaron al sistema educativo al exponer que éste no era capaz de producir el talento e instalar las capacidades laborales que su operación demandaba. De esta manera, iniciaron programas generalizados a la medida de sus requerimientos evidenciando tres grandes temas de interés: fortalecer una cultura corporativa, optimizar los recursos asignados a la capacitación y estandarizar el esfuerzo formativo a lo largo y ancho de la empresa.

• No obstante, el contexto, las prioridades y los recursos disponibles para la formación y el desarrollo han cambiado sensiblemente, dando paso a un replanteamiento a fondo de la manera de hacer las cosas; querámoslo o no. En suma, es necesario ahora aprender a la velocidad de cambio de las organizaciones; a máxima velocidad.

• Mis propias indagaciones y experiencia indican que debemos reinventar la capacitación corporativa echando mano de tres componentes de una fórmula emergente: el autoaprendizaje, el aprendizaje activo y el aprendizaje social. El primero demanda instalar las habilidades y actitudes para que el individuo se haga responsable de su propio aprendizaje. Segundo, hay que reconocer que es imperativo aprender haciendo y hacer aprendiendo: ya no tenemos tiempo de lograrlo de otra manera. Finalmente, el potencial de interacción social en redes digitales y presenciales ha transformado las reglas del juego en cuanto a poder y tener que aprender de los demás, en un circulo virtuoso que implica apuntalar comunidades de aprendizaje nunca vistas en la historia de la humanidad. 

• La nueva generación de universidades y academias corporativas, de acuerdo con Richard Benson y otros investigadores, incorpora cuatro arenas para el aprendizaje a máxima velocidad. Por una parte, privilegiar el aprendizaje en el aula, con experiencias de alto impacto promovidas por expertos y líderes de la organización. De la misma manera promover de forma eficiente y efectiva el aprendizaje en el seno del contexto del trabajo, fundamental para fortalecer la cultura corporativa. Tercero, utilizar la nube como repositorio y el acceso a trayectorias digitales de aprendizaje, en un ambiente multiplataforma para el aprendizaje virtual. Finalmente, crear una infraestructura para el análisis de los grandes datos con el propósito de construir escenarios de aprendizaje basados en las preferencias y estilos de los colaboradores y en su perfil de autoaprendizaje.

• En la actualidad una universidad corporativa no podrá ser tan solo un departamento de capacitación sublimado; será un vehículo para aprender a máxima velocidad.


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