Beber más no es un orgullo


"Consumir alcohol en exceso es una adicción que, por efecto directo, suele ser un imán para atraer otros vicios como el tabaquismo y las drogas".

Una encuesta nacional pone a Nuevo León a la cabeza en consumo de alcohol. No es nada que sorprenda en una región donde el estilo de vida y el contexto económico y climático fortalece hábitos irrenunciables como la excesiva ingesta de cerveza. 

De acuerdo al sondeo (Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco), el 4.7% de la población nuevoleonesa entre 12 y 65 años reconoce que consume bebidas alcohólicas a diario. El porcentaje es el más alto del país, seguido por Coahuila, otra entidad muy ligada al patrón de vida regiomontano.

Esta simple radiografía derivada de la muestra nos dice que estamos en presencia de un gravísimo problema de salud pública al que se continúa subestimando, sobre todo porque el vicio se propaga cada vez entre edades tempranas.

Otro dato revelador es que, en promedio, los regios consumen más de 10 cartones de cerveza por año, un récord que no lo tiene nadie en México. 

De hecho, Monterrey ocupa el primer lugar en consumo de cerveza no solo en el país, sino en toda América Latina, y se ubica dentro del top 20 de ciudades más "tomadoras" del mundo, según un ranking internacional publicado el año pasado en una página de Internet.

Esta revolución alcohólica trae sus "beneficios" dentro de los perjuicios a la salud: el negocio por venta de cerveza en la ciudad supera los $25,000 millones de pesos anuales, lo que refleja el extraordinario nicho de mercado a nivel comercial.

Por otra parte, y en la misma sintonía que lo anterior, un estudio de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) afirma que en Monterrey el porcentaje de gasto destinado a la compra de bebidas alcohólicas es muy alto comparado con otras regiones de México.

El informe nos dice que los hogares regiomontanos con un nivel socioeconómico medio destinan hasta el 16% del presupuesto a la compra de cerveza contra el casi 12% del nivel bajo. El gasto crece conforme aumenta el nivel de vida, según la UANL.

Toda esta movida en torno al alcohol no nos debería de llenar de orgullo. Sí nos obliga a reflexionar sobre sus consecuencias y fatalidades.

También nos pone sobre la mesa otro inconveniente aún mayor y peligroso: la complicidad de las autoridades.

Es necesario decir que el abuso del consumo de bebidas embriagantes es detonado en Nuevo León, en parte, por la flexibilidad y la corrupción, toda vez que las políticas públicas enfocadas a la problemática están dominadas por la incongruencia.

Los funcionarios prometen un ataque frontal al consumo de alcohol con reglamentos y más sanciones, pero al mismo tiempo son juez y parte.

Porque no solo son cómplices del mercado negro, sino también estimulan a violentar la Ley permitiendo venta de cerveza, entre otros productos, fuera del horario establecido. Es un macro negocio donde se involucran todos.

Simplemente estamos frente a una red de corrupción que solapa un escenario muy fermentado y, por lo tanto, no nos hagamos los tontos: en Nuevo León se consume mucho alcohol porque, contrario a desincentivarlo con medidas o acciones más robustas –muchas veces son solo para la foto–, en el fondo todos quieren disfrutar la fiesta y el negocio.

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