Burbujas tecnológicas


FRASE: "¿Hacia dónde va Facebook? La firma neoyorquina de investigación eMarketer publicó esta semana que la compañía perdió en 2017 más de 2.5 millones de usuarios menores de 25 años". 

Facebook está en el ojo de huracán. Su director general, Mark Zuckerberg, comparecerá el próximo miércoles ante el Congreso estadounidense por el uso ilícito que le dio su compañía a más de 87 millones de cuentas de usuarios.

Esta incómoda situación para el fundador de la red social se deriva del escándalo que se destapó semanas atrás por el caso Cambridge Analytica, la consultora que aprovechó una fuga de información de datos personales de Facebook para afinar las estrategias de atracción de voto en la campaña de Donald Trump.

Además, en estos días, la compañía ha estado bajo escrutinio por la gran cantidad de información privada que recopila de los usuarios desde el Messenger, por ejemplo, lo que es a todas luces una violación de las condiciones de confidencialidad.

El argumento de Facebook frente a este atropello sin derecho es que dicen revisar el contenido que envía la gente, supuestamente, para prevenir abusos o pornografía infantil. Vaya, afirma que escanea los chats y las imágenes para "asegurarse" de que los usuarios cumplen con las reglas de la red social.

No es la primera vez que Facebook se ve envuelto en una situación comprometida por sus prácticas abusivas. En sus más de 13 años de vida, la compañía ha recibido miles de quejas por cuestiones que pasan por la moralidad.

La molestia de millones de personas sobre el proceder de Facebook en la actualidad no es en vano. Más allá de las justificaciones y las disculpas públicas de quienes están detrás del popular canal social, los usuarios ya le han perdido confianza y credibilidad a la empresa, sobre todo a las condiciones de privacidad que dice ofrecer. 

Sabemos que como ocurre con todas las redes sociales, Facebook posee todos los datos de los usuarios a su disposición. Archiva el historial de las publicaciones y la información que "chupa" muchas veces la utiliza para sus propios fines, entre los cuales se incluye la venta de productos y servicios.

Está claro que la compañía ha aprovechado el protagonismo que ha tomado para tomar decisiones abusando de los usuarios. Incluso, existen testimonios de extrabajadores de Facebook que han ventilado las cuestionables labores de la empresa, en donde cualquier empleado, hasta hace poco, podía alterar las cuentas de las personas sin autorización alguna.

Pero Facebook no es el único gigante tecnológico que ha logrado crear una red perfecta para violar la privacidad de las personas o tomarse atribuciones.

El reciente ataque a la sede de YouTube fue motivado por un manejo arbitrario similar. La atacante, una mujer de origen iraní, estaba furiosa porque la plataforma había censurado sus videos y porque no ganaba tanto dinero como otros "youtubers". 

La pregunta es saber qué pasa con la burbuja tecnológica, con empresas cada vez más cuestionadas por prácticas dañinas y si este escenario actual no es el preámbulo de un final anticipado.

Ya hemos visto cómo gigantes que alguna vez fueron magnánimos, vinieron a menos o, incluso, desaparecieron como son los casos de Messenger, Internet Explorer, Netscape o Yahoo, por ejemplo.

Quizás comenzamos a ver la consecuencia de que Facebook fue, finalmente, una burbuja que se hizo gigante de la noche a la mañana y que, como ha sucedido con otros fenómenos disruptivos, no se podrá sostener por mucho tiempo.







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