Caes bien o caes mal


Una relación productiva se da con facilidad y casi siempre con quien nos cae bien, mientras que evitamos a quien nos cae mal.

Un asunto de compatibilidad.

• Me he percatado que al ser humano le gusta estar con más personas, que es un ser social que disfruta y necesita de la compañía y la colaboración de los demás para ser feliz y para subsistir con éxito y en plenitud.

• En lo personal, busco relacionarme con personas que promuevan una relación provechosa para ambos, que me complementen y completen en distintos ámbitos y que contribuyan a la realización y a la felicidad que cada uno persigue en sus propios caminos.

• A la vez lo hago buscando que cada persona con la que coincida obtenga algo al relacionarse, que la enriquezca o le permita tener un nuevo enfoque en su forma de ver la vida; trato de hacerles sentir respetados, aceptados, valorados y estimados; intento, seguramente algunas veces sin éxito, que quien coincide conmigo evalúe su experiencia como positiva y productiva y así lo espero de los demás.

• Tal vez pretender dejar huella en la vida de alguien sea un objetivo pretencioso, pero no sería lejano a lo que intento con sinceridad. Lo cierto es que sin tanto análisis y atendiendo al sentido común y a la simpleza, puede reducirse a una breve y poderosa razón que hace que una persona prefiera estar con otra más que con los demás: simplemente nos gusta estar con ciertas personas.

• El gusto, que detrás puede encerrar variadas razones y fundamentos, sean estos químicos, biológicos, psicológicos, sociales o espirituales, es el que determina con quien nos relacionamos de forma libre, sin restricción ni demanda u obligación.

• Preferimos estar con quien nos “cae bien”, con quien es compatible con nosotros. No nos gusta estar con personas complicadas, quejumbrosas o criticonas, o con aquellas que tienen un problema para cada solución, sino al contrario, aunque es cierto también que en la vida cotidiana nos relacionamos con personas que no nos gustan, que nos “caen mal” y que, por razones de obligación o necesidad, debemos frecuentar; seguramente debemos relacionarnos con personas desagradables en el trabajo o en la familia, y lo hacemos porque es necesario para los objetivos personales más grandes y valiosos que el desagrado que se siente al tener aquellas relaciones; es entonces cuando la caridad y la tolerancia salen a la práctica como el oxígeno a la respiración.

USO EN LA EMPRESA

•  La capacidad para colaborar y prosperar en la diversidad nos hace más aptos para la subsistencia exitosa.

• La realidad en las organizaciones no es muy distinta; le compramos a la que mejor nos cae.

•  El uso de las metáforas en las ciencias administrativas cuando se estudian las organizaciones humanas es muy requerido y útil para entender los comportamientos que ahí se manifiestan, así como para encontrar las mejores prácticas y las soluciones para que estas organizaciones se conduzcan y se mantengan de una forma productiva y exitosa.

•  Si llevamos hacia el campo de las relaciones entre las empresas y los clientes, que muchas veces son personas y que aunque sean empresas completas dependen del relacionamiento de las personas a cargo de aquella relación con sus proveedores, esta metáfora nos será útil.

TRATO AL CLIENTE

• Nos relacionamos con las empresas que nos gustan, que nos complementan, que se identifican con nosotros, con nuestra forma de ser, nuestra cultura, nuestros hábitos y costumbres.

• Nos gusta estar con las empresas que nos tratan bien a través de cada interacción que tienen con nosotros, sus clientes.

• Nos encanta que nos procuren, que nos hagan sentir respetados, queridos y valorados. Nos gustan esas empresas que nos atienden, que entienden nuestras necesidades y que se manifiestan con sus actos en cada parte de su cultura, de sus documentos, de sus mensajes, de sus productos.

• Si la empresa entiende bien a su cliente y tiene clara su misión en la vida, trabajará en congruencia con ellos y logrará enrolar a las personas con las cualidades suficientes y correctas para relacionarse productivamente con sus clientes, y en los que se manifieste toda la cultura de la empresa, previamente cultivada y diseñada.

• Alguna vez leí una frase que aplica en este concepto: “No eres una gota en el océano, eres el océano entero en una gota”.

• Es meritorio por partida doble tener una organización que logre la satisfacción total de sus clientes basada en una relación libre y productiva con ellos y consiga sus resultados de negocio y financieros de una forma sostenida, y para eso requiere de una cultura sólida y definida.

• Dicen que en los pueblos pequeños nada la hace falta al profesor, al doctor y al sacerdote, porque sus “clientes” se encargan de cuidar de ellos, manteniendo una relación conveniente para ambas partes, en un clima de “ganar-ganar”.

• Identifico plenamente a las empresas con las que me gusta relacionarme, con las que prefiero estar y mantenerlas como proveedores y sé que esas compañías están conscientes de eso y trabajan para mantener la sintonía conmigo y con cada uno de sus clientes.

• Seguramente es un buen momento para convertirse en una de esas empresas para sus clientes y dejar de ser una de las que caen mal y que frecuentamos porque no tenemos de otra, ¿no lo cree?

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