Celular al volante: no es justo


Aquella noche Óscar charlaba en mensajes de texto con su novia, mientras conducía a casa.

Regresaba de un partido de baloncesto. De pronto se suspendió la comunicación. Él ya no respondió más. La novia se preocupó y llamó a los familiares de él. No había llegado. Decidieron seguir la ruta que utilizaba para volver a casa y ahí lo encontraron.

Su auto estaba incrustado sobre la caja de un tractocamión donde se impactó mientras conducía por la Av. Alfonso Reyes, rumbo a San Nicolás.

Eso sucedió en los primeros minutos del jueves 1 de febrero pasado, pero ocurre todos los días en toda en el área metropolitana de Monterrey.

No todas las ocasiones con consecuencias fatales, como le sucedió al joven de 28 años, pero ocurren percances de todo tipo debido a utilizar teléfonos celulares para hablar, leer o enviar mensajes, mientras se conduce.

Existen, por supuesto, muchos tipos de distracciones que pueden alterar la forma de conducir en este acelerado mundo donde las presiones agobian a los automovilistas; sin embargo, el uso de los celulares ya se ha convertido en una de las principales causas de percances y muerte.

Ponerse al frente de un volante y mensajear al mismo tiempo dispara la probabilidad de que ocurra un incidente de este tipo. Es una cuestión de sentido común, pero que es común que la gente no lo entienda.

Una cosa es arriesgar la vida por imprudencia y otra, poner en peligro la vida de inocentes. No se vale. No es justo.

Por lo menos un millar de personas, en promedio, mueren cada año a raíz de accidentes viales y la zona metropolitana. Estamos hablando de dos o tres personas cada día. Monterrey ocupa el segundo lugar nacional en tal sentido.

Aparte de los accidentes derivados por la alta velocidad y el estado de ebriedad, hablar por celular al conducir ya es la tercera causa de choques en el país.

Y bueno, estrictos reglamentos y sanciones severas, que le peguen al automovilista en el bolsillo, donde más le duele, servirán de poco si no existe una voluntad, una conciencia real de la gente para entenderlo.

Es curioso que el avance de la tecnología nos lleve hacia una vida cada vez más práctica, pero a la vez abone a este tipo de negligencia humana.

El artículo 40 del Reglamento de Tránsito y Vialidad homologado que entró en vigor en enero de 2017 en la zona metropolitana prohíbe a los conductores llevar cualquier objeto que dificulte el normal desarrollo de la acción.

Las multas establecidas para las personas que sean sorprendidas hablando, enviando mensajes o sólo sujetando cualquier aparato de comunicación, ya sea teléfonos celulares, radios o cualquier aparato electrónico de comunicación serán sancionados con $1,460.80 a $2,191.20 pesos.

Esas sanciones se pueden considerar accesibles, comparado con la magnitud y los costos de un posible accidente.

Si suena su celular mientras maneja, déjelo sonar. 

No se va acabar el mundo si usted responde o no una llamada, o devuelve un texto.

Lo que sí se puede acabar es la vida de usted o de otras personas.... Como le ocurrió a Óscar.

Pensemos en eso.


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