Choque geoeconómico de Trump y el mandarín Xi: 'Indo-Pacífico' Vs. RCEP


Trump no arrancó en China su elusivo G2. Al contrario, en el tema de Corea del Norte reculó ante la firmeza de China y, en materia comercial –más allá de los no-vinculantes memoranda de entendimiento (MOU, por sus siglas en inglés), por más de $250,000 millones de dólares –sólo descolgó la venta de 300 aviones Boeing por alrededor $40,000 millones de dólares –truco que suele emplear China para calmar las baladronadas de EUA– y un relevante acuerdo gasero por otro tanto donde China colaborará con Bank of China y la empresa estatal SINOPEC para importar el preciado gas de Alaska, lo cual reconfigura la nueva geopolítica del gas, como referí a Sputnik. 

Después de la misma confesión de su jefe de gabinete, el general John Kelly, Trump aceptó el triunfo geoeconómico de China.

Mark Landler (ML), del trumpófobo New York Times, exhibe las “contradicciones” en la gira asiática de Trump, quien solicita la “unidad contra Corea del Norte”, pero adopta “ir solo en comercio”. 

A juicio de ML, será difícil reconciliar tales mensajes contradictorios, lo cual podría determinar el destino en el corto plazo de EUA como potencia en el océano Pacífico.

En Vietnam, sede de la cumbre XXV de la APEC de 21 miembros –que se ha vuelto el “punto de encuentro” de las tres superpotencias: EUA/China/Rusia–, Trump expuso su pasión por el nacionalismo económico , y su repudio al multilateralismo de la agónica OMC.

En su gira de 12 días por cinco países asiáticos, Trump diluyó su vino bélico en China y en Seúl, donde exhortó la participación de Rusia, al unísono del papel imprescindible de China, para resolver el contencioso de desnuclearización de la península coreana.

A ML no se le escapa que el neo-aislacionismo trumpiano y su “desafiante populismo” pueden empujar a los países asiáticos a la órbita de China, que llena el vacío dejado por EUA.

El discurso de Trump sobre “soberanía y la independencia de los países” habrá dejado estupefactos a los vulgares mercantilistas neoliberales allí presentes, quienes no entienden que el tema “comercial” ha sido relegado por el binomio geoeconómico/geopolítico.

Tanto NYT como Financial Times expusieron los esbozos de la estrategia “Indo-Pacífico” –la Santa Alianza geoeconómica y geopolítica de EUA/India/Japón/Australia– para contrarrestar a China con su ascendente bloque económico RCEP16 (Regional Comprehensive Economic Partnership).

Hace ocho meses abordé los “Decesos del ATP y el TLCAN; auge del RCEP chino: el mayor tratado comercial global” y aduje que “el poco publicitado RCEP16 se posiciona como el mayor tratado de libre comercio del planeta, pero con un nítido enfoque regional donde China nolens volens se ha erigido en su líder conceptual”.

Tanto en Tokio como en Danang, Trump lanzó su proyecto “Indo-Pacífico”, que había sido adelantado hace un mes por Rex Tillerson, secretario de Estado en vías de ser despedido.

Evan Medeiros, anterior consejero de Obama sobre Asia, comentó que los prospectos para la estrategia Indo-Pacífico son inciertos, ya que carece de un componente económico serio, se vincula conceptualmente con una India ambivalente, y parece como contención de China.

Wang Jisi (WJ), presidente del Instituto de Estudios Internacionales y Estratégicos de la Universidad de Beijing, expone que las relaciones de EUA y China pueden evitar la Trampa de Tucídides, como había analizado hace cinco años. 

WJ arguye que la política errática de Trump, su equipo de trabajo incompleto y su oscilante política hacia China dificultan tomar un punto de vista holístico de su política exterior, donde peca de una ambigüedad considerable, pero que exhibe cuatro intenciones: 1.- priman los asuntos domésticos por encima de la política exterior; 2.- “Valora el costo/eficiencia”; 3.- su comercio es pragmático y prefiere la cooperación bilateral en lugar del multilateralismo, y 4.- es probable que emprenda aventuras militares en el exterior en forma impulsiva. 

WJ alega que las relaciones de EUA y China han entrado a una “nueva normalidad” con tres principales características: 1.- la cooperación y competencia de China y EUA ganan fuerza simultánea conjugada a sus asuntos domésticos, que influyen en las relaciones diplomáticas; 2.- los multimedia procuran más atención a la rivalidad estratégica de EUA y China, en lugar del lado positivo, y 3.- existe un contraste de la mentalidad estratégica de ambas superpotencias, cuando el ascenso de China es uno de los principales desafíos que enfrenta EUA, por lo que la estrategia de EUA hacia China tiene una tendencia de ser fragmentada y orientada a resultados. 

WJ invoca que el principal problema entre ambos no son los lazos económicos y comerciales, sino el tema nuclear de Corea del Norte, cuando se elevará la posibilidad de una “unilateral acción militar punitiva” de EUA contra Corea del Norte. 

WJ considera que no es realista esperar que Trump tolerará la nuclearización de Corea del Norte. Si bien es cierto que los lazos comerciales no deteriorarán las relaciones, por la alta interdependencia económica, tanto el comercio como la economía están entrelazados con el tema nuclear de Corea del Norte.

WJ juzga que no es correcto decir que EUA se encuentra en declive  ya que la innovación tecnológica de EUA es una fuerza que se debe reconocer, cuando la economía de EUA ha mejorado. Hoy el problema de EUA radica en que confronta una de sus más graves crisis políticas desde su fundación.

El principal defecto, en la era tripolar de confrontación y/o colaboración de EUA/Rusia/China, es que la irrelevante ATP carece de paraguas nuclear y cuyo principal líder, Japón, es “vasallo” de EUA (en la óptica de China).

Más allá del RCEP16 que encabeza China, en el que coincidentemente forman parte siete países de la disfuncional ATP, es la mirifica Ruta de la Seda la que trastocaría la correlación geoestratégica de fuerzas en Eurasia que Trump intenta contrarrestar con su etéreo proyecto, más geopolítico que geoeconómico, de “Indo-Pacífico”. 

Los multimedia chinos dieron más vuelo a la reunión del zar Vlady Putin y el “emperador geoeconómico” Xi y eludieron el encuentro informal entre Putin y Trump. 

Si alguna lección dejó la Cumbre 25 de la fragmentada APEC es que, en caso de existir un G2, sería entre Rusia y China.


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