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Cinco lecciones para mi padre


Se han escrito miles de libros sobre lo que un padre enseña a su hijo; no obstante, poco se ha dicho sobre lo que los hijos podemos enseñar a nuestros padres, siempre con el respeto y el afecto que se merecen. Éste es, pues, un artículo que quiere transmitir una serie de mensajes a la generación de padres y abuelos.

1. Ya no sólo el papelito habla.

Guardar todos los vouchers de compras, acudir a depositar efectivo al banco (y esperar horas), realizar todos los pagos de servicios en establecimientos, comprar los boletos del cine únicamente en taquilla, son sólo algunas de las cosas que podrán quedar obsoletas en los próximos años. Existen formas electrónicas, digitales, tecnológicas, que lejos de complicar tu vida, la hacen más sencilla, ahorran tiempo. Llegar al aeropuerto 50 minutos antes de tu salida, con una maleta de mano y el pase de abordar en tu Wallet Pass de tu iPhone es viajar ligero, seguro y sin estrés. Realizar una transferencia interbancaria desde la comodidad de tu casa te ayudará a evitar horas de fila en el banco. Papá, no creas que si no hay papel no existe el documento, o que tu información y tu dinero se perderán en el espacio.

2. Comprar por Internet es económico, seguro y confiable.

¿Qué haces si te traen otro producto? La respuesta es muy simple, lo mismo que haría en una tienda física, lo envías de regreso. Las ventas por Internet siguen en aumento y a la par de esto, las compañías han invertido más en su departamento de servicio a clientes en línea: hasta puedes hablar con ellos por chat o WhatsApp. Papá, ¿recuerdas lo barato que me salió mi televisión cuando la compré por Internet? Actualmente hay muchas facilidades en el e-commerce y en el online shopping.

3. No requieres sumas millonarias para invertir tu dinero.

En la era de las redes sociales es mucho más sencillo hacer networking, publicitar o vender, esto ha propiciado una facilidad para hacer negocios y acuerdos entre particulares. Esquemas como el crowdfunding han facilitado a los jóvenes a invertir su dinero de forma sencilla, y sin contar con un acervo millonario. Incluso los instrumentos gubernamentales que podrían considerarse los más conservadores de las inversiones han facilitado la forma en que se compran, intercambian y venden: ejemplo de ello es la nueva app de Cetesdirecto, que pone a la disposición de muchos usuarios la posibilidad de entrar al mercado de los bonos.

Papá, yo comencé a invertir a mis 14 años cuando contaba con sólo $15,000 pesos; no se requiere una idea millonaria para hacer un poco de dinero.

4. Los jóvenes nacimos con la palabra inclusión en nuestro vocabulario.

Ya no se piensa que los homosexuales están enfermos, que las mujeres pertenecen en su mayoría al hogar, o que la familia no es otra cosa más que un padre, una madre e hijos. Ahora se puede elegir libremente sin ser discriminado por una sociedad cerrada y conservadora. Bueno, al menos nos encontramos en este proceso. No te espantes cuando veas a dos hombres tomados de la mano, o porque las mujeres busquen casarse hasta los 33 años porque están buscando crecer a nivel profesional. Papá, la palabra “inclusión” seguirá creciendo, piensa que muchos se beneficiarán por esto y que ninguno de tus derechos será violado, al menos una persona estará mejor y nadie será perjudicado, un óptimo de Pareto, como llamaríamos en economía.

5. El dinero no es para nuestros descendientes, es para nuestras experiencias.

Para los millennials lo importante es vivir, experimentar y viajar. Nuestro crecimiento personal es lo más importante. No nos importará mucho si dejamos un patrimonio a nuestros hijos, bastará con compartirles nuestras experiencias, vivir nuevas experiencias con ellos, dotarlos de conocimientos y habilidades. La visión tradicional de juntar y juntar para los hijos, estar en una compañía por 40 años para recibir una buena pensión, ya no es el proyecto de nadie, creo yo. Queremos ganar dinero para viajar, para tomar cursos y para comprar experiencias. Al día de hoy podemos viajar a Canadá por el mismo precio que tú viajabas de la Ciudad de México a Monterrey. Papá, no creas que porque somos una generación viajera somos irresponsables y egoístas, simplemente los horizontes de nuestro mundo son más extensos a los del que tú tuviste.

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