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Por si a alguien le quedaban dudas de que Andrés Manuel López Obrador está metiendo sus manos en el conflicto de la UNAM, ahí tienen la confirmación de lo que escribí en mis artículos del domingo y lunes: el rector Enrique Graue fue citado ayer a la casa de transición de la colonia Roma, que de "transición" tiene sólo el nombre, a platicar con el dueño de Morena sobre el conflicto estudiantil.

¿Quién es aún el presidente constitucional de nuestro país? A ver, ¿por qué Graue no se reunió con Peña Nieto? Caray, ya ni la burla perdonan, ni las formas son cuidadas. Lo único que faltó fue que, en un desplante de arrogancia, Andrés Manuel se apersonara en la mismita oficina del rector.

Les platico: la reunión entre el próximo presidente de México y el todavía rector de la UNAM duró una hora. El video que les tomó Raymundo Jiménez con su propio celular y que difundió por todos lados el equipo de redes sociales y servicios digitales del nuevo gobierno, es de apenas 3 minutos 40 segundos.

Un nervioso Graue aparece dándole las gracias a López Obrador por haberlo invitado y ambos se desviven en destacar la legitimidad del movimiento de los estudiantes que siguen en paro y de quienes ya reanudaron sus labores.

¿Qué se dijeron durante la hora que estuvieron a solas? Ese video fue la única "nota" que divulgó el equipo de la presidencia en transición. No ha habido, hasta ahora, una conferencia de prensa que permita hacerles –juntos o por separado– las preguntas que están en boca de millones de mexicanos.

Ambos le mandaron decir a Peña Nieto que por favor, se esclarezcan los hechos y que los culpables sean castigados. En Los Pinos les han de haber respondido: "enterados. Cambio y fuera". ¿Por qué Graue no se fue solito a pedirle eso a Peña Nieto? Porque éste hubiera invocado la autonomía universitaria y el respeto a las autoridades de la UNAM para no meterse. Pero con López Obrador ya se perdieron todas las formas.

Así como no fue difícil intuir la intervención de Morena en el conflicto estudiantil, es bien fácil darse cuenta de por dónde viene la jugada, si analizamos lo dicho principalmente por AMLO en el famoso video de 3 minutos 40 segundos:

1.- Mientras que sólo una vez mencionó la palabra "autonomía" y también una sola mención hizo a la labor de las autoridades universitarias, fueron varias las que se refirió a la legitimidad de las exigencias de los universitarios. "Las demandas de los estudiantes son justas", dijo textualmente. ¿Y qué están demandando los estudiantes?

2.- Entre otras cosas, "democratización de la universidad", que significa desaparecer los tribunales universitarios u otras instancias que persigan a los estudiantes y profesores que se movilicen en defensa de la educación pública. Este "eje", como ellos le llaman en sus peticiones, sería como una patente de corso, hagan de cuenta el "fuero" del que gozan los legisladores y que todos deseamos que desaparezca.

3.- Modificar la Ley Orgánica de la UNAM para que los estudiantes elijan a las autoridades, incluyendo al rector. Y si ellos pueden elegirlo, ¿también pueden derrocarlo? Ésta es una de las preguntas del respetable público.

4.- "Educación pública gratuita para todo aquél que quiera ingresar a la UNAM", es otra de sus "legítimas demandas" a las que se refirió López Obrador. Y esto, ¿qué significa? Abolir el examen de admisión.

5.- "Transparencia y rendición de cuentas en cargos y salarios, así como el presupuesto de la universidad y planteles", es una más, la cual de hecho ya se cumple, si observamos el portal de la UNAM. Pero lo que los paristas quieren es intervenir en la forma en que se aplique el presupuesto de más de $38,000 millones de pesos anuales de la universidad.

6.- Destitución definitiva de Teófilo Licona, encargado de Vigilancia de la UNAM; de Benjamín Barajas, director del Colegio de Ciencias y Humanidades, y por supuesto, del rector Graue. ¿POR QUÉ SE PRESTA EL PRI AL JUEGO DE MORENA?

Ahora bien, a pesar de que Peña Nieto y su gabinete están sumisamente arrodillados ante López Obrador, la pregunta es: ¿Por qué se prestan a tanta indignación? ¿Por qué permite el PRI que se denigre de tal forma la figura de un Presidente que aún es el líder moral de ese partido?

La siguiente puede ser una respuesta que entra en el terreno de la ficción, de la especulación, pero lo mismo me dijeron algunos cuando leyeron mis anteriores artículos:

Sabiendo lo irracional de algunas propuestas clave del nuevo gobierno, como la de los "ninis" aprendices, o la abolición del examen de admisión en las universidades públicas, o el control hegemónico que pretenden ejercer contra la soberanía de los estados y contra la autonomía de las universidades públicas, o el "tren maya" que acabaría con millones de hectáreas de manglares en el sureste del país y cuyo presupuesto quieren sacarlo quitándoselo al fondo mediante el cual México paga la promoción turística en el mundo, o la pretendida construcción de no sé cuántas refinerías, o la imposición de una casi púber en la Secretaría del Trabajo, o la de un agrónomo dirigiendo a Pemex, o la de uno que no sabe ni siquiera leer un recibo de luz al frente de la CFE, o la de una exconvicta al frente del magisterio, y muchos más alucinados etcéteras, el PRI está ayudando a Morena porque, sabiendo todo esto, saben que es difícil que cumplan tantas promesas.

Los priístas le están apostando a que al final de su mandato –o a mediación o antes– López Obrador se va a desinflar y ahí estarán ellos para retomar el poder, cobrando las facturas del trabajo sucio e indigno que están haciendo en esta etapa de transición, para dejarles la mesa limpiecita y bien servida a partir del 1 de diciembre.

CAJÓN DE SASTRE

Controlar a las masas y los presupuestos desde el Palacio Nacional, eso es lo que quiere el próximo presidente de México", dice mi Gaby.


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