Cuando todo está perdido


Hace unos días publiqué una columna sobre el cierre de ciclos, de cómo empezar de nuevo sin que la perspectiva o efecto halo de la experiencia anterior nos impida disfrutar del nuevo ciclo e incluso compartí algunos tips y estrategias para apoyar esta transición.

En mi página de Internet: http://apsicasesoria.wix.com/apsic, compartí la publicación como cada semana desde que inicie esta columna y  una lectora me escribió lo siguiente: " ¿Cómo es pasar a la etapa de ´hasta aquí llegamos´? y ¿Cómo aceptas que todo va a ser peor?". El contexto de esta lectora no es sencillo, no es diferente al de muchos otros, quizá las circunstancias no son las mismas pero la sensación de sentirse rebasado, agotado y sin alternativas es conocida y frecuente.

Es importante resaltar que no estoy hablando de depresión, que se pudiera confundir al ver el panorama poco alentador con los síntomas relacionados con esta enfermedad mental. Pero no es el caso de este artículo. Quiero referirme a todas aquellas personas que al contrario no sienten que se han rendido, están conscientes de sus circunstancias de  vida y enfatizo en estas tres últimas palabras: "Circunstancias de vida". No lo estoy nombrando como problema o enfermedades, porque éstas dos, por así decirlo, tienen una dirección o un camino por donde fluyen. 

Si lo categorizamos como problema, sabemos que se tendrán que analizar las causas y las alternativas para buscarle la solución; en relación a las enfermedades se les busca diagnóstico y tratamiento para encontrar la cura.

Al hablar de circunstancias de vida me refiero al siguiente escalón después de problemas y enfermedades. El problema no se resolvió a nuestros favor y la enfermedad no sanó, entonces, como dice la primera parte: ¿Ahora qué hago?, ¿Cómo mantenerse positivo, con esperanza, con alegría ante esto?

La respuesta que quiero compartir sería: haciéndolo, no tienes ganas de nada, haz algo, no sientes ánimos de vivir, vive, no tienes ganas de reír, ríe, no encuentras esperanza, búscala. Uno de los pasos más importantes es identificar la distorsión del pensamiento, aquellos atajos que la mente utiliza para evadir situaciones que el cerebro no puede procesar en determinado momentos, las identificamos con las siguientes palabras "todos", "a mí siempre", "ninguno", "nadie", "en mi familia así pasa" etc. 

Son palabras que aluden al absolutismo, donde no hay espacio para nada más, " todo lo malo me pasa siempre a mí". No es precisamente que se quiera ser la víctima, en las circunstancias de vida de alguien pudiera para parecer así, pero que tanto el "solo a mí" es porque no queremos perder el control de la situación.

Otra de los pasos es la aceptación, mientras más tiempo se invierte en analizar las razones por las cuales estamos en determinada situación, menos tiempo dedicamos a solucionarla.

Con qué cuento, a mí en lo personal me gusta pensar que no venimos a este mundo sin herramientas para enfrentar la vida, quizá por las mismas no hemos tenido la necesidad de ponerlas en práctica todas y nos aferramos a aquellas de las cuales conocemos su efectividad, pero no me dejarán mentir y aunque el martillo es un herramienta muy versátil no la utilizaríamos para hacer un corte de precisión. 

Así puede estar pasando en la vida, el guardar nuestros sentimientos para no afectar a terceros, nos quita la oportunidad de mostrarnos vulnerables y con necesidad de ayuda. Por último asumir: Cuando la vida nos muestra su lado más oscuro tendemos a asumir que así será siempre y bloqueamos la oportunidad de reconocer y apreciar lo que tenemos, quizá la enfermedad de un familiar a hecho que la familia se una más o quizá no, pero cualquiera de las dos te dará un gran aprendizaje, el reto es aprender.

Espero que el tema de hoy les sirva y que pronto tengamos buenas noticias sobre los avances de cada uno.


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