¿Cuánto tiempo irá a aguantar TC tales desfiguros e incongruencias?


Mi pregunta es: ¿esto es lo que esperaban quienes votaron por López Obrador? Dos políticos de quinta, desacreditados, renegados de sus anteriores partidos, cero especializados en los giros de Pemex y la CFE, pero eso sí, ujieres incondicionales al servicio del dueño de Morena, quien ayer los nombró como futuros directores de esas paraestatales, factores clave para el futuro energético de México.

A ver, ¿dónde están los críticos dentro de su equipo para hacerle ver que a menos de un mes de su ungimiento presidencial, está cometiendo los mismos o peores errores de sus antecesores?

¿Y sus fanáticos incondicionales? ¿Ésos que se la pasan profiriendo hasta amenazas de paredón a quienes osamos señalar este tipo de pifias? ¿Dónde están?

Por más voluntad que haya de esperar a ver qué hace como Presidente, las cartas que está mostrando desde ahora nos pintan el tipo de régimen que nos espera, y sin pecar para nada de pesimista, no es nada halagüeño.

Les platico: teniendo un róster a su entera disposición, de los mejores técnicos especializados ya no en CFE ni en Pemex a nivel general, sino en cada una de las áreas estratégicas de esas paraestatales, las cabezas de esas empresas acaban de ser asignadas a Manuel Bartlett y a Octavio Romero Oropeza, respectivamente.

Apenas el jueves pasado, López Obrador se quejó de que no podía atender a las cientos de personas que –currículum y Printaform en mano– hacen filas que le dan la vuelta a la manzana de su casa en la colonia Roma. “O los atiendo o trabajo”, dijo en esa ocasión.

Bueno, pues ante la “calidad” de los nombramientos que ha hecho, cualquiera de esos cientos que buscan chamba estaría mejor calificado que quienes van a dirigir los destinos de la CFE y de Pemex.

1.- Relacionado con la CFE, Bartlett sabe apenas cómo encender un foco y párenle de contar. Sus trapacerías como político lo sitúan como uno de los “cuadros” más nefastos del PRI, vilipendiado por sus mismos correligionarios a grado tal, que salió huyendo de ese partido para refugiarse en los brazos de Morena.

Con este nombramiento, López Obrador muestra su bajísima memoria o su altísimo cinismo, pues fue Bartlett el autor material de la famosa caída del sistema que le arrebató las elecciones presidenciales a Cuauhtémoc Cárdenas, cuando éste tenía al tabasqueño como su entenado y aprendiz. 

A su paso por Gobernación y otros puestos de elección popular donde ha fingido –que no fungido– Bartlett dejó un reguero de evidencias de su ínfima capacidad como administrador, por si alguien de los defensores de su nombramiento alega que el nuevo gobierno necesita más a alguien que administre, por encima de un técnico que le sepa al negocio de la electricidad.

Si lo que López Obrador quiere es enterrar lo rescatable de la reforma energética, entonces eligió muy bien al director de la CFE, porque eso es lo único que Bartlett sabe hacer bien, mandar bajo tierra cuanto asunto toca.

2.- Octavio Romero Oropeza va a ser el nuevo director de Pemex y de combustibles no sabe ni lo que es cargar gasolina, porque tiene chofer desde sus tiempos como consejero nacional del PRD, luego tampoco se paró en una gasolinera cuando fue oficial mayor del Consejo Ejecutivo Nacional del mismo partido y menos fue a cargar gasolina en sus años de presidente del Consejo Estatal perredista en Tabasco.  

En ese estado contendió tres veces por la alcaldía del municipio Centro, de las cuales perdió dos, y ahora que ganó el pasado 1 de julio, tendrá que renunciar para ocupar la dirección de Pemex. Su lugar como presidente municipal lo tomará la versión Morena de los “juanitos”, práctica del PRI y otros partidos, tantas veces criticada por Andrés Manuel.

Entonces, ¿cuál es el mérito de este político que estudió Agronomía para dirigir a Pemex? Pues ser otro de los incondicionales de “ya saben quién”. Es que el nuevo Presidente de México nomás quiere a gente suya, no retobona como el maestro Vasconcelos, en los puestos claves del gobierno. 

3.- El acierto –de los poquísimos hasta ahora– de nombrar a la ella sí especialista Rocío Nahle como secretaria de Energía, comenzó a ser anulado ayer con el nombramiento de Alberto Montoya Martín del Campo como subsecretario de esa crucial dependencia.

A diferencia de quien será su jefa, que ella sí cuenta con todas las cartas credenciales profesionales y académicas en materia de energía, Alberto no tiene en su haber nada, en serio, nada, que lo relacione ni por asomo con los asuntos que le tocarán como subsecretario.

Estudió Comunicación en el ITESO, también cursó una maestría y dice que tiene un doctorado en… Políticas Públicas. Eso sí, en Stanford.

Caray, lo único que encontramos en su trayectoria referido a su nueva chamba, es que es un abierto opositor de las reformas estructurales promovidas por Peña Nieto, entre ellas, la energética.

Y que no se entere el rufián de Fernández Noroña cuando lea esto porque es capaz de quemarlo en leña verde: Alberto escribió en el 2001 un libro titulado Neoliberalismo y Sociedad, donde habla maravillas de ese modelo socio económico. O sea que el dueño de Morena, supuesto crítico acérrimo del neoliberalismo, va a poner como segundo en Energía, a un partidario de ese movimiento que limita la intervención del Estado en asuntos jurídicos y económicos.

Increíble, o como le dijo su escudero a Rodrigo Díaz de Vivar, en su español antiguo: “cosas veredes Mío Cid, que farán fablar las piedras”.

CAJÓN DE SASTRE.

“¿Cuánto tiempo irá a aguantar Tatiana Clouthier tales desfiguros e incongruencias de su jefe, antes de mandar a Morena al carajo, como cuando lo hizo con el PAN en sus tiempos de diputada federal?”, pregunta la irónica y mordaz de mi Gaby.

Y ella misma se contesta: “por mucho menos que eso, ya los hubiera mandado. A menos que…”.

placido.garza@gmail.com


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