Cuéntame una historia


Ser capaz de contar historias es una condición necesaria para que el líder consiga que los dema´s le sigan.

Historias

• Desde que tengo memoria he sido un seguidor de las historias, sobre todo de las que están bien contadas, que me transportan a una realidad virtual en donde puedo escapar para aprender, para disfrutar o –tal vez– sólo para entretenerme.

Las buenas historias existen así como la realidad se halla en cada persona que ha transitado por el mundo, y también en la mente de los que por él pasan, aunque sólo en su mundo mental llegan a existir.

• Muchas historias no reciben la atención necesaria porque no se cuentan o porque no se cuentan bien. La forma de contar historias es tan diversa como posibilidades tienen los medios para comunicarse con los demás.

• Durante el tercer año de secundaria aprendí más de historia universal que todos los años previos de educación académica, gracias a que coincidí con un profesor que era fantástico para volver a la vida los pasajes que dieron tinta a los libros que los narran.

• Entonces entendí que si deseo comunicar algo importante es imprescindible conectar con quien me escuche, a través de la forma en la que lo comunico. El cine, la literatura, la pintura, el arte en sí son vehículos para comunicar sentimientos, de sensaciones, de conceptos, de sucesos codificados en un lenguaje, en si´mbolos y signos que potencian el mensaje y que se instalan en la mente de quien interactúa en el acto humano de comunicar.

• Las historias que sigo, según he podido entender, cumplen con requisitos para que tengan un efecto en mí, en mis ideas y formas de pensar y, por ende, de comportarme; deben ser historias interesantes, que conecten con mi realidad y despierten mi curiosidad; también deben tener claridad y simpleza pero trascendencia y profundidad; he entendido que deben ser conductoras de aprendizajes, de lecciones prácticas que reten mi estado actual y que indiquen una forma de ser mejor. Las historias que sigo deben ser originales, deben ser humanas, reales, sin procesar, naturales y prometedoras; llenas de esperanza, de energía y que llamen a la acción.

• En ellas debe haber algo para mí, una cosa que pueda guardar en mi espíritu, que pueda sacar de ahí para re-explorarlo, analizarlo o simplemente jugar con ello. Me gustan las historias que me muestran realidades desconocidas, que despiertan mi capacidad de sorpresa, que lucen redondas, que se complican y terminan por resolverse, que dejan tela de donde cortar para luego confeccionar alguna prenda nueva con la cual vestir la vida diaria.

• Quien las cuenta, en cualquier vehículo o medio, debe ser un verdadero contador de historias, un artista, un comunicador de buena cepa que sea soportado por su reputación y que tenga credibilidad y fundamentos suficientes; nadie da lo que no tiene, ni siquiera una buena historia. Las primeras historias que escuché fueron de mis padres, cumplían con todas esas condiciones, y cimentaron los fundamentos de mi ser.

• En los libros he encontrado muchas historias que contaron tantos hombres y mujeres que tal vez hoy ya no están, pero se quedaron en sus páginas y en mi vida. En las películas he vivido tantas y tan variadas historias que siguen teniendo impacto en lo que hago, digo y pienso. En la iglesia católica he conocido historias que han provocado mi fe y mi forma de vida. De igual forma he contado algunas buenas historias, y he conocido quien las ha seguido. Las historias bien contadas son verdaderamente poderosas, y quien las conoce y las sabe contar también lo es.

Liderazgo

• Los colaboradores en una organización son personas a las que les gusta seguir a los que cuentan historias de calidad. Ellos dedicara´n su tiempo, esfuerzo y trabajo a quien tenga una historia buena que contarles, que reúna los requisitos de un buen contador de historias, que sea un gran líder a quien seguir y que les permita escribir su propia historia de e´xito, prosperidad, desarrollo, crecimiento, aprendizaje y bienestar. La capacidad de ser líder radica en eso, en convencer a quien le sigue de que haga lo que el líder desea que se realice.

• Para contar una historia y llevarla a una proyección futura es necesario tenerla primero en la mente, de una forma clara y contundente; luego es necesario encontrar la forma de transmitirla a los demás y de generar la energía necesaria para que el esfuerzo en común se encargue de materializarla.

• Se ha preguntado si usted tiene una buena historia que contar, si vale la pena seguirlo en su proyecto o si seguiría a alguien como usted. Si la respuesta es no, es un buen momento para comenzar a escribir esa historia y encontrar la mejor forma de contarla.

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