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De nada te va a servir que todo salga bien, si el final te sale mal


O, más importante que la rima, es cómo la cosa termina.

Y aún más: las comparaciones son odiosas y las analogías, peligrosas.

Porque el tiempo es uno para cada cosa y nunca dos.

Yo tenía un tío que a sus 37 años se murió no cuando él quiso, sino cuando pudo, haciéndole honor a los Aurelianos Buendía de los cien años de soledad que todos vivimos, pero que no nos damos cuenta hasta que la muertese nos aparece.

Recitaba unos versos suyos que me desternillaban de la risa y que para no hacer lo mismo con ustedes, solo les voy a compartir dos, aunque tuvo para completar un libro, de los de antes,  no de los de ahora.

Les platico:

"Cupido se fue a bañar,

a orillas de una laguna,

y ahí se puso a llorar,

porque no le hervía el jabón".

Y va el segundo:

"Arboles de la alameda,

que en la punta tienen flores,

cuándo darán aguacates,

para comer leche quemada".

"No la friegues, tío, tus versos riman, pero no terminan", le decía, con métrica y toda la cosa, pa´ponerme a tono. Y él me contestaba fingiendo cara de sabio: "cuando eso mismo sucede con otras cosas de la vida,

preocúpate, porque...

de nada te va a servir

que todo te salga bien,

si el final te sale mal".

"Bolas, tío, este verso sí termina, no del todo rima, pero sí termina", le decía con mi cara de asombro.

¿Por qué se me ocurrió platicarles esto?, porque resulta que muchos nos pasamos la vida escribiendo estrofas con nuestras acciones, y haciendo piruetas con lenguajes, anuncios y mensajes, que por más rima que tengan, no se justifican para nada si al final las cosas no  terminan o salen mal.

Y al tenor de la anécdota de los versos de mi tío, se me ocurrió la siguiente analogía de dos pasos:

1.- Andrés Manuel hizo muy bien su última campaña. Las anteriores dos por la presidencia, no tanto, y menos las otras dos que perdió cuando quiso gobernar en  su natal Tabasco.

Tan bien sembró en ésta última y el clima del País le favoreció tanto, que desde hace un año sólo los ilusos creían que otros le iban a ganar. Entonces, se despachó con la cuchara grande y lo sigue haciendo anticipadamente con el poder, a pesar de que todavía la banda presidencial no le  cruza el pecho.

1-A.- El agricultor aquél había perdido sus últimas cosechas. Cada vez que la "regaba", creía que la experiencia para la otra lo blindaba. Uno tras otro, los fracasos lo doblaban, hasta que después de varios intentos, finalmente barbechó muy bien la tierra y aprovechando que los agentes atmosféricos hicieron su trabajo, sembró en los surcos la mejor semilla que tenía. Se entusiasmó tanto con los frutos tempraneros que su tierra estaba dando, que comenzó a cortarlos antes de tiempo y cuando el día correcto de la cosecha llegó puntualmente, perdió los frutos y las plantas, porque el tiempo es uno para cada  cosa y nunca dos.

2.- En los últimos cuatro años, Andrés Manuel se fue llenando de aliados de todos tipos y colores; unos buenos, muchos malos y otros peores, que sus sueños de político poder, a conquistar entre todos le ayudaron. Durante ese tiempo, contrajo compromisos a montones con quienes, apenas olieron que ganaba, comenzaron a pasarle la factura, y aquél proyecto que era suyo, personal y de unos pocos, terminó no siendo de él sino de muchos y vuelto todo un galimatías donde cada dueño de la hebra jala pa´su antojo y pa´su lado.

2-A.- El mismo agricultor del cuento pidió prestados animales, dinero para las semillas y el equipo para sembrar. No los tenía del todo, así que recurrió a los de otros para tener con qué sus tierras trabajar. Cuando la cosecha llegó, eran tantos que su parte reclamaban, que los platos en la mesa le sobraban, y la comida por escasa le faltaba.

Hubo rima en su discurso de candidato, ni quien lo dude. Pero de ahí a que todo eso le resulte bien en el final que como presidente todos esperamos, aún hay mucho trecho.

En serio, no es pesimismo el mío sino otra cosa la que me mueve a no sólo darle el beneficio de la duda, sino a no creer en él para que con sus acciones me convenza.

Es el hecho de que hace doce años con Fox, al país le sucedió algo muy parecido a lo que hoy está ocurriendo. El entonces candidato movió multitudes y conciencias, y al final, el desaliento, los resabios y las desilusiones pintaron sus colores en las caras de la gente.

Creo que es mejor dudar para después vivir y creer, que confiar para que luego por desilusión, perecer.

CAJÓN DE SASTRE.

"Si la vida es todo un verso

y en el aire los compones,

ojalá sea así de terso

el final que con AMLO todos esperamos."

A propósito de lo que sucede desde el pasado 1 de julio, si aún viviera, mi tío habría escrito este conato de octeto que rima pero no termina, como los que él componía. Pero no fue él quien lo escribió, sino mi Gaby lo armó.


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