Monterrey
Ricardo Salinas Pliego
EL PERISCOPIO

La ignorancia de Trump

De Plantel Azteca para el mundo: la alumna de Mario Molina


La forma de riqueza más importante es el capital humano: el conocimiento, el talento, la inteligencia de las personas, es lo que más cuenta. Para desarrollar y potenciar ese capital humano, la educación juega un papel primordial.

Hace casi 20 años creamos Plantel Azteca, una escuela de excelencia que brinda educación gratuita a jóvenes de escasos recursos, que ha dado grandes resultados. Pero ¿cómo se mide el éxito de una institución académica? La respuesta es muy simple: con los logros de sus alumnos. Es así que decidí publicar una serie de historias con los perfiles de algunos de los egresados más exitosos de nuestra escuela.

La gente hace la diferencia y en Plantel Azteca hemos alcanzado grandes logros gracias al esfuerzo, la tenacidad y la preparación de nuestros estudiantes.

La educación es la única forma de incrementar nuestro capital humano y eso la convierte en la piedra angular de nuestro futuro. Por ello me enorgullece ver que la semilla que sembramos hace dos décadas, hoy crece y se multiplica en historias de éxito de nuestros egresados que contribuyen al desarrollo y engrandecimiento de México.

Quiero compartir en este espacio una más de esas historias, que nos muestra además que el deseo de superación no tiene límites.

Ariadna Itzel Reyes destacó por su brillante aprovechamiento académico, triunfando en olimpiadas nacionales del conocimiento y otros concursos de excelencia. Sin embargo, al vivir en una zona marginada de Tlalnepantla, Estado de México, su situación estaba en riesgo. Su padre, quien siempre ha sido un hombre de esfuerzo, cumplía con dos trabajos. Sin embargo, la situación económica para la familia era muy complicada, por lo que el futuro promisorio de esta niña no estaba asegurado.

El panorama, afortunadamente, cambió de manera radical para esta joven promesa. A sus 11 años,  Ariadna logró formar parte de la primera generación de alumnos de Plantel Azteca, en el año de 1997. Durante sus años de secundaria y bachillerato destacó por su liderazgo bajo un intenso rigor académico. Aprendió ciencias, tecnología y formó parte de la escolta. Pero de todo el conocimiento que recibió en Plantel Azteca, un tema la cautivó: el cuidado del medio ambiente.

Ariadna se graduó exitosamente, con la firme idea de dedicar su vida a impulsar acciones concretas para fortalecer la cultura de la responsabilidad ambiental en el mundo. Sus metas eran muy altas, pero tuvo el coraje y el valor para luchar por alcanzarlas.

Decidió estudiar Ingeniería Civil en el Instituto Politécnico Nacional. Quería construir ciudades de manera diferente, buscando una convivencia armónica entre las comunidades y su hábitat.   

Pronto demostró sus habilidades para la física, las matemáticas y las estructuras. Aprendió a construir respetando el equilibrio ecológico. Su tesis profesional fue suficientemente original para sorprender a las autoridades de su escuela, e incluso para ser implementada. Ideó la manera de construir espacios dignos y confortables de bajo costo, premisa que fue puesta en marcha en centros de readaptación social y cárceles al interior de la República Mexicana.

Siempre adelantada a su generación, a sus 22 años ya se estaba titulando de una maestría en Ingeniería Ambiental, con una tesis aún más innovadora: desarrolló el primer inventario de gases de efecto invernadero en un campus universitario en México. Fue tan rotundo el éxito, que su modelo fue aplaudido por reconocidos ambientalistas nacionales, organizaciones civiles e incluso por el gobierno federal.

La Comisión de Cooperación Ambiental de Norteamérica invitó a esta joven egresada de Plantel Azteca a presentar su investigación en Estados Unidos. Fue entonces que el Premio Nobel mexicano Mario Molina la invitó a trabajar a su lado.

En el Centro Mario Molina, Ariadna desarrolló investigaciones para evaluar la sustentabilidad de la vivienda en México, evidenciando políticas públicas de vivienda que  obligan a las personas de escasos recursos a subsistir en desarrollos habitacionales mal planeados, lejos de oportunidades laborales, de educación y salud de calidad.

Fue así como recibió de manos de Mario Molina una recomendación para el Doctorado en Planeación Urbana y Regional en la Universidad de Arquitectura de Austin, Texas. De este modo consiguió una de las becas académicas más prestigiosas del mundo, la Fulbright.

Actualmente, a sus 30 años y con medio doctorado acreditado, presenta con éxito sus investigaciones no sólo en Estados Unidos, sino a través del continente americano en países como Canadá, Argentina, Chile, Brasil y República Dominicana, donde vivió durante varios meses para realizar investigaciones de sustentabilidad y justicia ambiental en asentamientos humanos informales, llevando progreso y bienestar a las zonas más marginadas.

Ariadna planea su próximo regreso a México, para impulsar políticas públicas integrales que le permitan a las personas de bajos recursos acceder a una vivienda digna.  

En Plantel Azteca no sólo formamos académicamente a los jóvenes: les brindamos las herramientas y habilidades que requiere un profesionista de clase mundial. Por ello estoy convencido de que Plantel Azteca es una excelente inversión que redituará en el bienestar de nuestro país.

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