IrreverenteMonterrey
Más del autor

Salinas de Gortari encarceló a ´La Quina´ ¿Podrá AMLO con Romero Deschamps?

Apunta a líderes sindicales robo de combustible en Pemex

En México, las oportunidades no se encuentran, se crean

No intervención con Maduro pero sí en EUA y Centroamérica... Crónica de un gobierno convenenciero

Reyes magos se hacen ´rosca´ por desabasto de combustibles

Gobierno de Andrés riega su trabajo con bastante ego

Cuando el tema es conveniente el ateo se vuelve muy creyente

¿De qué sirve confiar en López Obrador si en vez de ayudantes tiene ´estorbantes´?


Antes de López Obrador se robaban 700 pipas, hoy nada más 100. Antes de él Pemex perdía por robo de combustibles $1,000 millones por semana. Hoy, solamente $120 millones. Eso está muy bien, pero las medidas tomadas por el "gobierno republicano" en una semana han provocado pérdidas por $20,000 millones de pesos y han desaparecido 10,000 empleos en ese mismo lapso.

Es un hecho, el remedio está resultando tan caro y más que la enfermedad, o el caldo sale más caro que las albóndigas, porque mientras los autores intelectuales y materiales del saqueo a Pemex no vayan a la cárcel, el presidente podrá decir misa, pero el problema seguirá.

De muy poco sirve que en todas sus conferencias mañaneras pidas paciencia y comprensión a quienes no alcanzan a llegar a las bombas de gasolina, después de 10 horas de fila en 15 estados del país.

Les platico: ayer en Tlalnepantla, en medio de cientos de simpatizantes a quienes les permitieron el acceso a donde él estaba y de miles que con pancartas repudiaban el desabasto y que por eso fueron copados mediante vallas de protección, el presidente pidió otra vez paciencia y comprensión a la población.

Y para la colección se aventó una nueva frase: "El que se aflige se afloja", después agregó que en su gobierno no se afligen, por eso no le van a aflojar en el combate a la corrupción.  Uno de mis corresponsales que estaba entre la gente de las vallas, alcanzó a escuchar el grito de uno que le replicaba: "Pues aflíjase señor presidente, porque qué fácil pedirnos paciencia a los que hacemos filas de 10 horas para llenar el tanque y usted se mueve sin problema en su jetta".

¿Por qué López Obrador insiste en echarle la culpa a medios como este que le damos voz al clamor generalizado de millones de personas que en estos momentos están varados en medio de la carretera porque se les acabó la gasolina a sus vehículos y no hay ni un ángel verde que les auxilie, porque también se quedaron con tanque vacío?

¿Por qué nos echa a nosotros la culpa de las protestas de quienes a trancazos defienden su lugar en las kilométricas filas de un montón de gasolineras?

¿Por qué dice que algunos –no todos, conste–  medios de información actuamos con irresponsabilidad y creamos psicosis buscando que el gobierno afloje?

Mi informante dentro del círculo cercano a Andrés Manuel me dice que él no está de acuerdo en despotricar de esa manera, sino que sus "asesores" y "colaboradores" ponen las palabras en su boca y él se deja llevar.

A juzgar por el viacrucis que se vive en gran parte de México, el presidente no tiene ayudantes, sino estorbantes.

En sus declaraciones de ayer pidió a quienes viven cerca de los ductos de Pemex, y que no forman parte de los huachicoleros, que ayuden al gobierno en la vigilancia para frenar los robos.

Pero, si en estos momentos la mayoría de los seis principales ductos del país, con sus 1,600 kilómetros de longitud están secos porque las válvulas fueron cerradas siguiendo sus instrucciones, ¿qué van a vigilar los vecinos?

Además, si Pemex compró el año pasado una flota de 300 drones en $1,000 millones a una empresa con sede en Houston y los mantienen embodegados en los sótanos de la Torre de la paraestatal, ¿por qué no los echa literalmente a volar para que hagan su trabajo y no tenga qué andarle dando esa chamba a gente que ni vela tiene en el entierro?

Fue muy tierno lo que dijo a "quienes tuvieron que tomar la vía de las actividades ilícitas (el robo de combustibles)  porque ahora ya no hay necesidad de eso, porque todo el que necesite un ingreso, tendrá trabajo".

Mi corresponsal, el de las vallas, jura que el mismo que le gritó al presidente la frase citada aquí arriba, volvió a la carga cuando embocinando su boca con las manos le preguntó esto: "¿también a los huachicoleros les va a otorgar el perdón?".

Ahí andaba Alejandro Encinas, quien aprovechando los reflectores dijo que para nada habrá en México un estallido social.

¿Y qué es entonces lo que está sucediendo? ¿Acaso no es un estallido las millones de protestas de la gente paralizada en medio de calles y carreteras? Ayer hasta el aeropuerto de Querétaro paró sus actividades durante 10 horas debido a la falta de turbosina. ¿No son representantes del gremio social quienes se quejan? Que se sepa, ningún partido u organización política se ha manifestado hasta ahora, entonces, señor Encinas, es un estallido y es social. Si así le "ayuda" al presidente, entonces usted es uno de los estorbantes a quienes me refiero.

A menos de 10 kilómetros de donde López Obrador estaba, dos horas más tarde, Gustavo de Hoyos, presidente nacional de Coparmex, decía que si en una semana no se resuelve el desabasto de combustible, las pérdidas económicas y de empleos serán irreversibles y alcanzarán a todo el país.

En alusión a lo dicho por el presidente mexicano, dijo que "afirmar que no hay desabasto es una burda mentira". Entonces, ¿se acabó la luna de miel del gobierno con los empresarios de la que tanto presumió Poncho Romo Garza?

CAJÓN DE SASTRE

"Yo creo que sí. Es más, huele a divorcio necesario", opina la mordaz, irreverente y sarcástica de mi Gaby.

Volver arriba