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Dos "senderos luminosos" se me han atravesado en la vida. Uno de ellos mexicano y el otro peruano. Ninguno tuvo nada qué ver entre sí, pero son del mismo nombre, y de ambos, en seguida les platico:

1.- La pared de ese pico montañoso mide poco más de 500 metros y se encuentra en Potrero Chico, paraíso de escaladores de todo el mundo, que vienen a este lugar de Sabinas Hidalgo, Nuevo León, a poner a prueba su destreza. Conduce a la cumbre "El Toro" y para ascender a ella necesitamos mínimo cinco horas de una muy riesgosa escalada, utilizando por lo menos dos jornadas y muchas cordadas.

En la calificación internacional de paredes verticales rocosas, nuestro "Sendero Luminoso" está en el nivel 5.12, de un total de 7, y tiene el máximo rango de dificultad 7c.

Esta ruta es de las pocas del mundo que, de tan verticales y lisas, tienen un acabado al que le llamamos "espejo". Con decirles que ofrece menos puntos de agarre en la subida que el temible "Capitán", del Yosemite National Park de California.

Hace cuatro años vino a Potrero Chico un californiano de nombre Alex Honnold, que quería escalar el "Sendero Luminoso" en un "solo integral", que significa hacer cumbre a pelo, sin cuerdas, equipo ni arnés de protección.

Durante los tres días previos a la fecha elegida, él y su compañero Cedar Wright subieron cuatro veces hasta la cumbre de "El Toro", por la ruta que habitualmente seguimos los humildes mortales, y equipados, como nosotros, con todo un arsenal de cuerdas, mosquetones y demás.

Lo hicieron para "limpiar" los últimos 300 metros en la ruta de ascenso. En el argot de la montaña, "limpiar" significa cortar a navaja los arbustos adheridos frágilmente a la roca y quitar las piedras sueltas de la pared, para eliminar de las hendiduras los "apoyos falsos", que si te agarras a ellos para afincar los dedos de las manos y los pies, se desprenden llevándote consigo.

Que yo recuerde, 10 escaladores han muerto en este pico, a pesar de utilizar cuerdas y todo el equipo de apoyo.

A lo mejor precisamente por eso, Alex quiso escalarla en "solo integral", y en una hazaña sin precedentes, lo logró en menos de tres horas. Un video disponible en las redes, grabado por un drone, da cuenta escalofriantemente de lo que les platico.

El suceso le dio la vuelta al mundo y así fue como nuestro "Sendero Luminoso" se volvió todavía más famoso. Si sufres de vértigo, no abras la liga de este video que muestra la escalada sin cuerdas más riesgosa de la historia (https://bit.ly/2MtPfa9).

2.- El otro "Sendero Luminoso", el peruano –como dije– nada tiene qué ver con el nuestro. Es más, dejó de existir hace 26 años. Era el nombre de una de las guerrillas más sanguinarias de que se tenga noticia. La misma ETA parecía un kínder comparado con lo que hacían las huestes de su mesiánico líder, Abimael Guzmán.

A finales de los 90 me tocó conocer en Cuzco a un tío del profesor de filosofía de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga, que se volvió guerrillero. Gonzalo se llamaba y, en honor a él, Abimael se puso el mote de "Camarada Gonzalo", al frente de ese "Sendero Luminoso" que llegó a cobrar más de 70,000 vidas en sus luchas intestinas contra el gobierno peruano. El entonces presidente Alberto Fujimori, después de muchos años de lucha infructuosa contra esa organización criminal, finalmente le echó el guante a Abimael en 1992, en lo que llegó a llamarse la "captura del siglo".

Oficialmente, el artífice de semejante logro fue el Departamento de Inteligencia del gobierno peruano, y medio mundo se sorprendió cuando años más tarde se dieron a conocer los detalles: Abimael cayó preso debido a que fumaba una marca de cigarrillos poco vendida en Perú, y por su afición a comer el arroz más popular de ese país.

La localización recurrente de las raras en el Perú, cajetillas "Lucky Strike", cruzadas con las bolsas de plástico del arroz "Costeño", activó un protocolo direccionado de búsqueda que terminó por ubicar uno de los refugios del peligroso guerrillero.

Guiados por la coexistencia de esas dos marcas tan disímbolas entre sí, los investigadores llegaron a catear 10 casas en las inmediaciones de Lima y Cuzco y en la última de éstas, se rindió indefenso y sin oponer resistencia el hombre más buscado de todo el continente.

Al ser apresado, sorprendido preguntó a sus captores "¿cómo me encontraron?". Y la respuesta del militar israelí de apenas 24 años que dirigió el operativo, fue ésta, pronunciada en español con acento argentino: "buscando en los cubos de basura".

Pocos años después, cuando conocí al marino israelí Ron Ziv, me dijo que la estrategia para capturar a Abimael, fue basada en la observación minuciosa y quirúrgica de los patrones de comportamiento, desplazamiento y de consumo que todo delincuente sigue, como ser humano que es.

Más que tácticas policiales, los peruanos utilizaron "inteligencia", que –por cierto– aprendieron de Ziv y sus jefes en tres visitas de un mes cada una que hicieron al SIBAT, el Ministerio de Defensa de Israel en la ciudad de Tel Aviv.

CAJÓN DE SASTRE

1.- El tío Gonzalo me contó que Abimael, como parte de su formación filosófica, vivió como dos meses en una ciudad cuyo nombre no recordó, del Estado de Israel.

"Ya ves, te digo, no todos los viajes ilustran para bien", dice la mordaz, irónica e irreverente de mi Gaby.

placido.garza@gmail.com


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