Desconéctate


Con el ir y venir de la vida diaria, la falta de información acerca del tema de salud mental, la mala praxis y la represión cultural que tenemos, no es novedad que las enfermedades psicológicas se hallan encontrado un suelo fértil donde expandirse hasta volverse un tema de mucha importancia para la Organización Mundial para la salud (OMS). 

Según registros de la misma se estima que el 28.6% de la población —más de uno de cada cuatro mexicanos— de entre 18 y 65 años ha sufrido, al menos una vez, una enfermedad o un trastorno mental. 

El trastorno psicológico más frecuente en México es la ansiedad, padecida por el 14.3%; le siguen el abuso de sustancias (9.2%), los trastornos afectivos como la depresión (9.1%) y las fobias (7.1%).

Por razones que no son de mi conocimiento, pero que si están enumeradas por otros organismos, la cantidad de suicidios en nuestro Estado se está elevando de manera alarmante.

Cualquier persona está expuesta a sufrir algún tipo de afectación mental. 

Estoy segura que en más de una ocasión usted mismo, amable lector, se ha sentido agobiado o ha pasado alguna noche en vela por las preocupaciones.

Ante una situación que nos provoque inestabilidad, nuestra mente no cesa en buscar una alternativa, lo cual le condiciona a no descansar, y es así que puede darle la vuelta una y otra vez a la misma situación, pero es necesario también mandarla a descansar de vez en cuando.

Desconectar es necesario para las personas, tomar ratos, e incluso días libres nos permite alejarnos para poder centrarnos en nosotros mismos y para poder retomarlo desde otra perspectiva y más descansados.

Si a este corto circuito, le agregamos un componente emocional las cosas suben de nivel, lo cual puede llevar a la persona a un colapso mental. Los casos de ´burnout´ están a la orden del día, las crisis de ansiedad, niveles de agotamiento, frustración, poca visión para resolver problemas, mal humor constante, repercusiones en la salud y relaciones interpersonales perjudicadas, son algunas de las consecuencias.

Desconectarse se escucha fácil, pero realmente no lo es, sobre todo si ya tenemos un rato con este hábito, por lo cual es importante que utilicemos algunas herramientas o anclas para lograrlo.

Recuerda que te gusta: 

En ocasiones, aunque no lo crean, perdemos de vista lo que realmente nos gusta, no la etiqueta que estamos acostumbrados a decir.

Prioridades: Sí, el trabajo y un buen ingreso son importantes, pero recuerda si un día faltas alguien más puede hacer tu trabajo de la oficina, sin embargo el tuyo como miembro de una familia no.

Amistades: frecuenta a tus amigos, desempolva tu vieja agenda, contacta personas que tienes mucho tiempo de no ver. Sí, ya sabemos que hay la misma distancia de un lado que del otro, pero recuerda que estamos quitándole a la mente el mal hábito de sólo pensar en problemas.

Tiempo en blanco: tírate en el piso ponte a ver el techo no pienses en nada, no es una maniobra de depresiva, es la mejor manera de reiniciar tu mente, dale al botón de reiniciar.

Ejercicio físico: ¡Muévete! Es prescripción médica.

Horarios: 

La oficina se queda en la oficina, llegando a casa,lo de la casa.

Escucha tus palabras: ¿De qué hablas?, ¿cuáles son tus temas?, ¿todo es en relación al trabajo? ¡Cámbiale!, como ejercicio investiga otros temas.

Consiéntete un rato: 

Asigna un tiempo para darte un gusto.

Disfruta del lugar donde estés: Si es una cena, un paseo, vacaciones, no los contamines con pendientes, realiza un esfuerzo, respira y para de poner al disco rayado.

Por último: No olvides quien eres y ríe.


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