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¿Qué le recomendaría a nuestro presidente electo que implantará en nuestro país para dejar una huella educativa importante en nuestras comunidades? Ante esta pregunta de un colega le respondí: erradicar el rezago educativo que tenemos en nuestro país e implantar el servicio militar educativo obligatorio para los muchachos que ni estudian ni trabajan. 

Efectivamente, se tiene la gran oportunidad de eliminar el rezago educativo que tenemos en nuestro país. Por rezago educativo se implica todo joven o adulto mayor de quince años, que sin estar en la escuela no ha terminado su educación básica.  En nuestro país existen cerca de treinta millones de personas en esta situación, en nuestro estado son cerca de 900,000 personas. 

No podemos hablar de un país digno, moderno, competitivo, cuando cerca de la mitad de toda la población económicamente activa está en rezago educativo.  

Este rezago está a lo ancho y largo del país. Lo tenemos en el Distrito Federal, en Monterrey, en Guadalajara, en Mérida, en Ciudad Juárez, en Acteal, en la Mesa del Nayar en Nayarit, en prácticamente todo el país. 

Se preguntara usted el porqué no pudieron terminar la primaria y/o la secundaria en el sistema escolarizado, ellos nos dicen las siguientes razones: por falta de dinero; porque no me gusta estudiar; por problemas familiares; por la necesidad de trabajar; porque me tuve que casar. 

Para mí es claro que el atender el tema del rezago educativo en los jóvenes y adultos de nuestro país es un tema de seguridad nacional, pues lo malo de la ignorancia es que tiene la mala costumbre de asociarse con la pobreza, con la falta de capacitación para el trabajo, con la insalubridad, con la inseguridad, con el deterioro del medioambiente y con el nuevo flagelo: el narcomenudeo.

¿Qué se ha hecho y qué deberíamos de hacer en el futuro? A través del Instituto Nacional de Educación para los adultos y del Consejo Nacional de Educación para la Vida y el Trabajo se ha trabajado en tres vertientes importantes: diseñar, implantar y consolidar un sistema educativo no escolarizado acreditable, modular y flexible para atender a los jóvenes y adultos en rezago educativo. Diseñar y crear contenidos educativos útiles para la vida y el trabajo de los jóvenes y adultos mexicanos. Diseñar e implantar una red de lugares dignos, modernos, de primer mundo, a los cuales les hemos llamado plazas comunitarias.

Igualmente debemos atender a los y las muchachas que ni estudian ni trabajan. Hace tiempo le propuse al presidente Fox que deberíamos de implantar un servicio militar educativo para los jóvenes que ni estudian ni trabajan, un sistema similar al de los conscriptos que son acuartelados en las instalaciones de nuestro Ejército. Así ese joven que ni estudia ni trabaja pasaría un año en las instalaciones militares en donde se le enseñaría a ser ordenado, limpio, puntual, responsable, respetuoso de normas y reglamentos, respetuoso de los derechos de los demás. Además, se le enseñaría algún oficio que le diera saberes útiles para su vida y su trabajo. Podría también completar sus estudios de secundaria o bachillerato en esas mismas instalaciones con el apoyo del Instituto Nacional de Educación para los Adultos (INEA). 

¿Qué falta? Tres cosas. Primero, los recursos económicos para completar lo que falta de infraestructura y de sistemas de administración, seguimiento y control y para los gastos de operación en las instalaciones militares y en la operación educativa. Segundo, un acuerdo-compromiso por parte de los empresarios para contratar a los muchachos que completen su ciclo educativo en el Servicio Militar Educativo Obligatorio y; tercero, el compromiso y la voluntad política de desear hacerlo para así pasar del dicho al hecho.

Señor presidente electo, podemos concluir que se sabe lo que se tiene que hacer, se tiene con qué hacerlo, se sabe cómo hacerlo, se tiene con quién hacerlo, sólo falta el con qué hacerlo. ¿Qué nos falta? La voluntad política de hacerlo y un poco más de recursos económicos. 


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