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Educación transformadora


Dicen que la vida es más bella cuando la escribe uno mismo. Para mí la mejor pluma para escribir el libro de nuestra vida es tener una educación útil para la vida y el trabajo.

Efectivamente, para mí la educación es el gran factor de cambio positivo de las personas y de las organizaciones, así como de las empresas. Nuevo León y México llegarán tan lejos como el talento educado de su gente las pueda llevar. Pero esta fuerza impulsora de las personas necesita tener las cinco inteligencias impulsoras de ese desarrollo personal y profesional:

1. Me estoy refiriendo, primero, al saber y saber hacer –en el caso de los educadores: saber y saber enseñar–, que conduce a que tengamos confianza en nosotros mismos y que los demás nos tengan confianza.

2. A tener las herramientas para usar inteligente y creativamente los talentos genéticos y organizacionales con los que cada uno de ustedes nació.

3. Me refiero también a fortalecer la inteligencia emocional, no olviden que ´´el que se enoja, pierde´´, sin olvidar  la última lección de nuestro proceso electoral, que nos dice que ´´el que pierde se enoja´´.

4. La inteligencia física, nuestra salud física es muy importante para tener una vida digna. 

5. Pero la inteligencia que es una gran faltante en nuestro país y que hace la gran diferencia en el impacto positivo o negativo de un profesionista destacado es la inteligencia moral, cuya ausencia conduce a una cultura de ilegalidad, impunidad y corrupción, esa inteligencia moral es la diferencia entre un Gandhi y un Hitler. Recuerden que ´´el prestigio es una roca que se pule día a día, pero que se puede romper de un golpe seco de deshonestidad´´.

Simón Bolívar decía: "Las naciones marchan hacía su grandeza con el mismo paso con que camina la educación, las naciones vuelan si la educación vuela, o se precipitan y hunden en la oscuridad si la educación se abandona o se corrompe".

Yo les diría que nuestros hijos y alumnos marchan hacia su grandeza gracias a la educación que reciben de sus maestros y al apoyo de sus papás a lo largo de su vida. Efectivamente, sólo los humanos nos podemos enriquecer, madurar y crecer gracias a los maestros y a los papás, quienes son, no solamente nuestro espejo de aprendizaje, sino los promotores y educadores en el desarrollo personal y profesional de nuestros alumnos e hijos.

¿Por qué destaco tanto a los maestros? Porque la esencia educativa de cualquier escuela es lo que ocurre en los salones de clase y en los espacios en los que el muchacho aprende, en los laboratorios, en los centros de investigación y desarrollo y en los de educación continua.

¿Qué pasaría si desaparecieran los consejeros, los rectores y los directivos de una escuela? La escuela seguiría funcionando, aunque claro que después de un tiempo el sistema se colapsaría. Pero, ¿qué pasaría si desaparecieran los maestros de repente? El sistema educativo se colapsaría de inmediato. Hace poco leí el libro titulado Outliers. Los Fuera de Serie, en el cual el autor, Malcolm Gladwell, trata de responder a la pregunta ¿por qué unas personas tienen éxito y otras no? En su libro reporta los factores de éxito que encontró al estudiar diferentes personas exitosas en diversas disciplinas.

Desde luego los talentos genéticos organizacionales y personales son un factor importante, los saberes que aprendió en la escuela, pero el autor nos dice que es mucho más importante el entorno en el que las personas nacen, crecen, se educan y viven. Por eso el papel de la familia y los hábitos de comportamiento que se adquieren en el entorno en el que se vive son muy importantes. Recuerden que "El tiempo no perdona, porque jamás regresa".  Implícito en este consejo está el dedicarle tiempo a todo aquello que es importante para cada uno de nosotros. A los papás les diría ´´dense tiempo para educar a sus hijos cuando son niños, pues si no lo hacen tendrán que soportarlos cuando sean jóvenes´´.


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