Ejército de paz


El presidente electo López Obrador estuvo en Monterrey con empresarios y miembros de la sociedad civil, a quienes les adelantó su interés por mantener al ejército nacional en las calles, sólo con la variante de que será un ejército de paz.
Hablar de ejército de paz resulta un contrasentido para los neófitos en temas bélicos y armamentísticos. Sin embargo, hay una diferencia de fondo entre un ejército defensor de la nación y un ejército de paz.
AMLO adelantó que los militares seguirán en la calle porque las policías en todos sus niveles –federal, estatal y municipal– no están capacitadas para enfrentar la delincuencia organizada.
Veamos: Lo que dice el presidente electo sobre la inseguridad es que se considera un tema no resuelto. Claro, tampoco necesitamos que lo diga para saberlo. Basta conocer que en Veracruz hay fosas clandestinas con cientos de cuerpos de gente que alguna vez fue secuestrada o levantada. En esas tumbas colectivas cohabitan inocentes, víctimas y culpables.
El ejército mexicano está en las calles activamente desde que Felipe Calderón decidió declarar formalmente su guerra al narcotráfico y los narcotraficantes.
Desde entonces, su presencia responde a combatir la delincuencia, a contraatacar a los delincuentes y realizar rondines que eviten la victimización de la sociedad inocente.
La instancia internacional que tiene un ejército de paz es la ONU. Ahí conjunta militares especializados originarios de más de un centenar de países. A éstos los envía a las naciones en conflicto o guerra civil.
La función del ejército de paz es como su nombre lo dice, pacificar, desarmar a los grupos rebeldes instalados, instaurar la gobernabilidad y devolver a los gobiernos civiles el poder político y social. Ser un ejército de paz no los exime de entrar en combate, aun y cuando su tarea sea mayoritariamente apoyar a la sociedad víctima de la conflagración.
Sus objetivos se centran en mantener vigente el alto al fuego, realizar funciones de policía y vigilancia ante la ausencia o incapacidad de las policías locales por realizar esta función, además de proteger a la población civil y brindarles servicios médicos.
Deberemos esperar la definición de AMLO por ejército de paz. Por el momento adelantó que habrá reformas a la ley para que sigan en las calles en tareas policiacas.
Puede sobreentenderse que se refiere a una policía militarizada, muy semejante a la que ya opera en Nuevo León desde hace más de seis años.
Tal vez este concepto de ejército de paz se explica en el perdón del que ha hablado el todavía presidente electo.
Si una de las tareas del ejército de paz es desarmar a los grupos levantados, entonces parte de su labor será acabar con los cientos de miles de armas de fuego que hay regadas por el país y que se encuentran ilegalmente.
Otro de los puntos a esclarecer es conocer el perfil de los nuevos soldados de paz, pues en el ejemplo de la ONU, al realizar tareas preventivas y de atención a la sociedad civil, sólo usan armas ligeras, no equipo bélico sofisticado.
Si, como es evidente, los grupos delincuenciales no tienen el menor interés por cambiar de actividad y su giro de negocios los obliga a estar armados y peleando, no entiendo cómo un ejército con menor capacidad bélica pueda contenerlos.
El concepto de ejército de paz es innovador en el lenguaje de la seguridad nacional, al menos en voz de un líder de nación y próximo mandatario.
Confiemos que no quede todo en un concepto novedoso y que AMLO encuentre la alquimia para conjuntar el perfil ideal requerido en la seguridad pública: un personaje armado con equipo para contener los embates de los delincuentes que en momentos asemejan a los terroristas, entrenados en inteligencia y táctica como para enfrentar con más estrategia que valor marino.
Esperemos a que estos ejércitos de paz, además del cambio en el nombre, tengan un cambio en su actitud y la relación con la sociedad civil, pues es evidente que actualmente las fuerzas castrenses requieren de gran inversión en imagen y comunicación social para mantener su buena presencia con la sociedad en lo general.

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