El cambio o la continuidad


En todos los procesos electorales las campañas parten de cambio o continuidad como uno de los aspectos fundamentales a la hora de formular la gran estrategia, las estrategias menores y las acciones concretas de la campaña.

Las expresiones cambio y continuidad por sí solas dicen todo, lo que haría pensar que siempre es lo mismo en cada contienda; esto no es exacto, las contiendas siempre son únicas y aunque pueden emplear elementos que funcionan en procesos previos, las condiciones de momentos hacen que sean exclusivas.

El cambio es utilizado por los candidatos de oposición al partido en el gobierno. Ofertan cambio porque parten de que existe un desencanto con el actuar del gobernante en turno y esto afecta a los candidatos de su partido.

El candidato que oferta el cambio toma como referente las encuestas –que no son las fakepoll, encuestas falsas que vemos circular en las redes– donde se conocen las necesidades de los ciudadanos, los problemas existentes y los puntos de acierto del gobernante. Con esa información se definen los grandes temas de la campaña y se promueven como la única opción para lograr la felicidad de los electores.

Es fácil conocer los principales problemas que las encuestas de todos los candidatos arrojaron a nivel nacional: inseguridad, desempleo, violencia, narcotráfico, corrupción y pobreza, sólo vea qué ofrecen los candidatos y los "candidotes".

Dirá que esos problemas son mundiales e históricos entre los mexicanos y quizá tiene razón, sin embargo, no en todo momento son el problema detectado en los hogares.

En el año 2000, Fox gana con su propuesta de cambio político, no de inseguridad o pobreza; su estandarte de campaña fue sacar al PRI de Los Pinos. Ganó porque ofertó un cambio político y vendió espejitos democráticos.

En esa elección, perdió la continuidad que ofrecía el PRI con el gobierno de Zedillo. 

En el 2006, pensaríamos que ganó la continuidad, pues Felipe Calderón surge del PAN, sin embargo, la propuesta del entonces candidato panista no fue la continuidad, sino el cambio mediante el combate a la corrupción con sus manos limpias y el fomento al empleo.

Hubo un distanciamiento de Calderón con Fox desde su ungimiento como precandidato que le permitió ofertar un cambio en las políticas públicas y la conducción del gobierno. Finalmente, un factor extra que coadyuvó a su triunfo, fue que no había una propuesta de cambio que respondiera a los intereses de los grupos de poder y éstos jugaron abierta y contundente contra quien representaba la propuesta antagónica a ellos.

En el 2012 vuelve a vencer la propuesta de cambio y pierde Josefina Vázquez Mota, gana el cambio moderado, quien vence al cambio radical que ofertaba AMLO.

En la elección 2018 hay tres visiones de cambio distintas, la del cambio moderado que vende Anaya –canallín–; la del cambio radical que propone AMLO y la del cambio que oferta Jaime con su candidatura independiente, que es una mezcla de moderado y radical.

El continuismo o la continuidad es ofertada por el candidato surgido del partido en el gobierno. En el actual caso la representa Meade, de ahí que, cada que le quieren "pegar" los opositores, lejos de hablar de él o sus propuestas, critican al actual gobierno de Peña Nieto.

La contienda 2018 se ha desarrollado en una forma inédita, hay continuismo, medio continuismo, cambio y medio cambio. En el caso de Meade, como ya se dijo, carga los pecados del gobierno al que sirvió y, a diferencia de Calderón en el 2006, no puede desmarcarse de quien lo puso.

Hay el medio cambio o medio continuismo que ofrece Anaya –canallín– quien ofrece un continuismo disfrazado en temas como el gasolinazo y la inseguridad.

Está el cambio radical de AMLO y Jaime quienes ofrecen una visión reformadora que vuelca ciento ochenta grados la condición actual en asuntos como educación, gasolinazo e inseguridad.

Sabiendo lo anterior, usted podrá elegir conforme a su conveniencia; si vota por la continuidad de las políticas de gobierno, por un medio cambio o un cambio radical. La decisión es suya.

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