El cambio


Las elecciones de julio que se aproxima tienen un divisa inevitable: todos queremos un cambio radical del modo en que se maneja la res publica nuestra. De hecho, el partido en el poder tuvo que buscar en el ropero de la abuelita a un candidato que no tuviera el estigma de sus siglas. A mayor abundamiento, el doctor Meade tuvo que nombrar como su estratega y vocero principal a Javier Lozano, porro panista de larga trayectoria, que se especializa en la lucha en fango.

El PAN optó por renunciar a su muy digna trayectoria de democracia interna para emular al PRI en sus procesos internos, provocando entre otras cosas, la salida de cuadros que le daban cierto prestigio, como la esposa de Felipe Calderón Hinojosa.

Yo no sé si valga la pena hablar del PRD: su metamorfosis ha sido más espectacular que la de Gregorio Samsa, aunque menos bella. Le queda a deber a un sector de la población mexicana que se considera de izquierda, una fe, un programa, un ideario y un líder, que Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo no supieron ser.

Pese a todo ello, el único ensayo de cambio político que vale la pena considerar en el camino a la democracia, y que generó el inolvidable don Jesús Reyes Heroles, ha sido el proceso electoral. 

El Instituto Federal Electoral va a pasar a la historia, por el momento, por dos fracasos colosales. El primero fue el faraónico proyecto de construir a nuestro costo un enorme complejo allá en Tepepan, con gimnasios, albercas, salas de masajes y otras yerbas para que los consejeros estuvieran a gusto. Alguien en posición de hacerlo le quitó los sueños al IFE.

Nadie tuvo los tamaños para decirle al doctor Lorenzo Córdova Vianello que el cambio de nombre del IFE  a INE solamente iba a generar ganancias a los impresores de la papelería y de las letras cobrizas en la pared. Pero eso es petaca minuta, como dice mi hija menor. La gran prueba del ácido para este INE o el IFE anterior son los candidatos independientes a puestos de elección popular.

Todos nos hemos concentrado en las candidaturas a la Presidencia de la República y en la descalificación por fraude de Armando Ríos Piter y del “Bronco” nuevoleonés en la recolección de las firmas de apoyo. Se nos olvida que hay registrados candidatos decentes a puestos legislativos y municipios que no tiene que ver con este pinche fraude. Digo pinche porque tanto “El Bronco” como Ríos Piter o Margarita Zavala registraron credenciales de elector falsas apoyándolos. Uno más, otro menos. 

La única que recibió su registro so far es la esposa de Felipe Calderón. Los otros, bueno Jaime Heliodoro al menos, tendrán su premio de consolación. Pero ahora resulta que Margarita Zavala y su recolección de firmas estaba nada más un poquito embarazada.

A todos nos queda claro que todos queremos un cambio. Yo no me imagino un cambio para lo mismo.

felixcortescama@gmail.com

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