El costo de vivir con violencia


Las medidas preventivas más comunes de los nuevoleoneses tienen que ver con cambiar la cerradura o candados en sus hogares para estar más seguros. Al menos, el 32% de los regios le da prioridad a estas cuestiones.

El dato que comparte el Inegi, tras la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2017, no es nada sorprendente. La creciente inseguridad en Nuevo León obliga a muchas familias nuevoleonesas a tomar medidas extraordinarias.

De hecho, es un gasto más para la economía familiar. El Horizonte publicó ayer que la violencia en el estado durante 2017 le costó a cada ciudadano nuevoleonés un promedio de $25,000 pesos.

El estudio realizado por el Instituto para la Economía y la Paz refiere que el impacto económico se calcula con base a los gastos por atención médica, servicios funerarios, carcelarios, y hasta la pérdida de ingresos a futuro de un individuo producto de traumatismos físicos y psicológicos.

En un estado donde las autoridades no cumplen con su principal obligación de proteger a los ciudadanos, es muy lógico que se vea esta distorsión: el peso del crimen lo carga el pueblo, con todo y sus consecuencias emocionales y económicas.

Sin embargo, para el gobierno estatal, incluso, para algunos municipios, la inseguridad no es tanto como para preocuparse. En San Pedro, por ejemplo, se ha llegado a decir que están de "maravillas", pese a la ola de ejecuciones.

Distraídos por la campaña de Jaime Rodríguez, la administración morada tampoco advierte este lastre. Nuevo León está entre los principales estados donde el índice de criminalidad está por las nubes, pero también está entre los que menos le invierte a estrategias para cuidar a sus ciudadanos. Para empezar, ni las tiene.

No sabemos qué tendrá que pasar para que las autoridades reaccionen. Tampoco sabemos en qué se basará "El Bronco" para decirles a los mexicanos de otros estados que podrá combatir la inseguridad, cuando ni siquiera está al pendiente de lo que ocurre en el suyo. No solo eso, sino que por la inacción de su gestión ha profundizado la crisis.

Lo más probable es que todo lo que diga no tenga sustento moral. Si no pudo con Nuevo León, a nivel país difícilmente alguien le creerá que lo pueda arreglar.

El contexto actual en la entidad es muy crítico como para distracciones. Los robos, las ejecuciones y las balaceras que se han registrado últimamente disparan algo peor: los riesgos a los que están expuestos los civiles.

Nos decía una fuente de Seguridad Pública la semana pasada que, a como está el escenario delictivo en el área metropolitana, el porcentaje de que personas comunes puedan morir en la calle es altísimo. "Nomás las recientes persecuciones y balaceras en la vía pública casi se llevan de encuentro a mucha gente", apuntó.

Pero aun y así se habla de "percepción". Las autoridades dicen que es mentira que los empresarios estén preocupados por la violencia. "Al menos, con los que hablamos nosotros...", afirman. Puede que sea cierto porque algunos empresarios, al igual que los políticos, es probable que tengan todos los guardaespaldas que no tiene la gente.


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