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El Día de las Buenas Acciones


Un grupo de jóvenes en Monterrey ha replicado en la ciudad un movimiento global que une a voluntarios en más de 100 países para realizar buenas acciones en beneficio de otros y el planeta. 

El propósito de la iniciativa, "Good Deeds Day", fundada en el año 2007 por la empresaria y filántropa Shari Arison, es unir a organizaciones y empresas para realizar acciones con sentido social. La premisa de la que parten es muy sencilla: todas las personas pueden hacer algo bueno, pequeño o grande, para mejorar las vidas de los demás y hacer un impacto positivo en el mundo. 

Creo que el proyecto cumple una función muy importante en las comunidades del mundo en que se organiza. Percibo que existe un déficit de ciudadanía. Hay una más grande consciencia de nuestros derechos como individuos, que de los deberes básicos con los que cargamos por ser parte de la sociedad. La realidad es que un modelo sustentable de organización social depende de ambos factores. A la par de que exijamos que nuestros derechos se respeten y que las instituciones públicas trabajen de forma impersonal, dando un trato igual a todos sin importar de quién se trate; es igual de importante que vivamos una cultura de solidaridad.

Las sociedades se constituyen sobre la base de la ayuda mutua y recíproca. Hacemos al gobierno depositario de la responsabilidad de velar por el cumplimiento de nuestras necesidades básicas; pero procurar el desarrollo de las comunidades, que depende en gran medida de la reciprocidad y la colaboración entre quienes las integran, es una responsabilidad ciudadana. Hacer algo para devolverle —por lo menos a la gente que vive alrededor de nosotros— una parte de lo mucho que hemos recibido de los demás, no es una opción de conciencia; es un deber moral.

El Día de las Buenas Acciones o "Good Deeds Day" nos recuerda que las ciudades y los países funcionan cuando salimos de nosotros mismos. Cuando decidimos encontrarnos en los demás y trabajar hombro con hombro con nuestra comunidad; aunque sea a través de pequeñas obras buenas que juntas tienen el potencial de transformar el entorno en el que vivimos. En el último estudio que publicó Latinobarómetro, encontraron que solo el 8% de los mexicanos piensa que se gobierna para el bien común. Pienso que la falta de confianza en el gobierno, también es un reflejo de la falta de confianza en nosotros mismos. La autoridad pública representa –en teoría– lo que la mayoría opina. Aunque el gobierno debe de poner el ejemplo, la procuración del bien común es tarea de todos. Cambiar esa percepción depende de ponernos la camisa de ciudadanos y hacer propia la tarea de aportar a la comunidad.

Creo que existen dos principales formas de hacer participación ciudadana. La primera de ellas es a través de la generación de valor social agregado en nuestro trabajo. Si ejercemos con ética nuestra profesión, si alcanzamos nuestras metas sin atajos inmorales (aunque nos cuesten un poco más), si hablamos con la verdad y dejamos lo mejor de nosotros mismos en las tareas que conforman nuestras ocupaciones diarias, estamos haciendo participación ciudadana porque la sociedad necesita del valor que se genera con nuestros talentos y con el conocimiento que adquirimos a través de nuestras especializaciones. Este tipo de participación ciudadana se da a través de una dinámica indirecta. Aunque la generación de valor puede ser el principal propósito del trabajo, también podemos trabajar por motivaciones distintas.

Hay otra forma de participación ciudadana que también necesitamos. No basta con generar valor en nuestro ejercicio profesional. El libre desarrollo de la sociedad produce inevitablemente externalidades. Hay casos de injusticias y sufrimiento evitable que requieren de nuestra participación más activa para resolverse. La sociedad por sí misma, a pesar del gobierno, debe de hacer su propio esfuerzo. Este tipo de participación ciudadana es el que se hace a través de buenas obras o "good deeds". Se trata de acciones de solidaridad activa que complementen el esfuerzo que podemos hacer todos los días en nuestras actividades ordinarias. A través de los "good deeds", hay potencial de empezar a cambiar nuestro país.

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