El duelo y el Día De Muertos


En unos días tendremos la oportunidad de celebrar el Día de Muertos, pese a ser una celebración mexicana, está más arraigada en la parte central y sur del país, Monterrey está sumándose poco a poco pues todavía hay más participación en los festejos del Halloween. Y es normal, en el segundo hay la oportunidad de hacer una fiesta, disfraces, dulces, etc. y en la primera aunque también es una fiesta; es sobre recordar a los que ya no están físicamente con nosotros. El evitar enfrentar este tipo de situaciones es parte del proceso del duelo.

El duelo es un camino por donde tenemos que atravesar una serie de etapas o tramos. Se trata de una aproximación a lo que ocurre, con retrocesos y avances a lo largo del proceso. En definitiva, los estudiosos del duelo y el morir definen una serie de estaciones o fases por las que transcurrimos en nuestros procesos de duelo:

Etapa 1: Fase de shock o estupor

Estado de desconcierto y embotamiento, caracterizado por la presencia de conductas automáticas y la incapacidad de aceptar la realidad. En estos primeros momentos hay personas que actúan como si no hubiera ocurrido nada, aparentando ante los demás que aceptan plenamente la situación.

Etapa 2: Fase de rabia o agresividad

Podemos sentir falta de seguridad y baja autoestima, e incluso enfadarnos con aquellas personas a las que consideramos responsables de la pérdida. Suelen aparecer también sentimientos de injusticia y desamparo junto con problemas como insomnio, pesadillas o sueño no reparador.

Etapa 3: Fase de desorganización o de desesperanza

Empezamos a tomar conciencia de que nuestro ser querido no volverá, aún así, muchas personas "sienten la presencia" del familiar fallecido, sobre todo en momentos de somnolencia o relajación. Este momento se caracteriza por la sensación de desorganización al no estar presente ese ser querido. Por ello, es habitual experimentar apatía, tristeza, desinterés, o incluso una tendencia a abandonarnos y a romper los esquemas de nuestro estilo de vida personal habitual.

Etapa 4: Fase de reorganización

Poco a poco vamos afrontando la nueva situación y reorganizamos nuestra propia existencia. Aquí, el recuerdo de nuestro ser querido empieza a transformarse en una emoción reparadora.

La vida ya no volverá a ser la misma, porque la pérdida deja un vacío irreemplazable. Cada uno tiene que seguir su propio camino y su propio tiempo, conscientes de que es un proceso que precisa nuestro esfuerzo.

Pasemos estas costumbres a las nuevas generaciones; el hacerlos consientes de la muerte no los va a traumar, al contrario, va a dar sentido a sus vidas, y si usamos un medio como la fiesta de Día de Muertos para introducir el tema, mejor.


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