El lado humano de la ética


“ ...Lo que pasa es que la mayoría ha perdido o ha hecho caso omiso de los valores más preciados: la compasión y el sentido de responsabilidad. Eso es lo que nos preocupa”, El Dalai Lama

• Ma. Cristina Huerta, catedrática de la Universidad Iberoamericana, publicó hace pocos meses los resultados de una investigación orientada a conocer los valores y principios en la toma de decisiones del profesional de Recursos Humanos. Entre otros hallazgos, la Dra. Huerta encontró que los factores de honestidad, integridad, justicia y legalidad tan solo influyen un 39% en las decisiones de las áreas de Capital Humano en nuestro país. ¿Tenemos el compromiso de abordar este tema?

• Las empresas enfrentan desde hace tiempo un agudo y creciente escrutinio por parte de activistas, periodistas, académicos y la sociedad en general en cuanto a su responsabilidad y conducta ética. La sabiduría convencional conjetura de entrada que existe incompatibilidad entre la moral y la práctica de los negocios. De la misma manera, atañe las funciones empresariales con ciertas conductas reprobables: los grandes escándalos corporativos relacionados con la ética empresarial y la gestión responsable de los negocios frecuentemente se asocian a los consejos de administración, por ser tolerantes en cuanto al gobierno corporativo responsable; a los directores generales por “meter la pata”; a las áreas de finanzas por “meter la mano”; a las áreas de operación e ingeniería, por empeñar el medio ambiente. 

• No obstante, a las áreas de Recursos Humanos generalmente no se les somete a juicio al ser corresponsables de otras prácticas tal vez menos visibles o evidentes: inducción no realista y utópica; prácticas de reclutamiento y selección más allá de lo profesionalmente aceptable; discriminación en agendas e inversión de capacitación y desarrollo; fomento al individualismo dentro de una cultura de alto desempeño extenuante; prácticas de compensación y distribución de beneficios que conllevan a acciones moralmente cuestionables; maximización de utilidades a costa de un trato indigno a los colaboradores; reducción de la plantilla de personal sin considerar explícitamente el impacto en el trabajador, la familia y el mercado laboral.

• John R. Deckop, resume el trabajo por hacer en cinco prácticas funcionales: instalar y mantener una cultura moralmente congruente; reclutar y seleccionar con una agenda para fortalecer los valores sociales, autogestión y diversidad; gestionar el desempeño con criterios basados en contribución profesional y social; compensarlo con base al desempeño profesional y responsabilidad moral congruente; capacitar y desarrollar con equidad para el alto desempeño profesional y la actuación moralmente aceptable.

• ERIAC Capital Humano ha organizado para la semana entrante un Panel con distinguidos académicos y representantes de importantes empresas transnacionales para proponer acciones y soluciones sobre el tema. ¿Estamos preparados para escucharlos y actuar en consecuencia?


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