IrreverenteMonterrey
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El nuevo dueño del tendajo va a echarlo todo para abajo


Digresiones sobre la inútil, larga y costosa transición entre los que se van y quienes llegan 

1.- Pudiendo esperar a que el nuevo presidente determinara la conveniencia o no de la Ley General de Comunicación Social, bien llamada "chayotera", por lo que más adelante les platicaré, el gobierno de Peña Nieto se apresuró y cabildeó a sus anchas para que el Senado la aprobara durante su agónico mandato. Tal cosa ocurrió a mediados de este 2018.

2.- Después de que su hijo perdió la elección para gobernador de Veracruz, Miguel Angel Yunes Linares movió todos los hilos y dinero a su alcance para que, en alianza con el PRD, el PAN mayoriteara el mes pasado la designación de un fiscal anticorrupción a modo, en la persona de su incondicional Marcos Even Torres, para un periodo de cinco años, y atar así de manos en ese crucial tema, al gobernador electo Cuitláhuac García Jiménez, de Morena.

3.- Es cierto, la última palabra de las elecciones aún está por darse en los tribunales electorales, pero a pesar de que su contrincante Felipe de Jesús Cantú recibió ya la constancia de ganador, el aún alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza, está acelerando la consulta que antecede a la autorización del desarrollo "Distrito Purísima-Alameda", que aumentará en dimensiones inimaginables la densidad urbana de esa céntrica y vieja zona de la ciudad, sin saber a ciencia cierta si existe la infraestructura pública que soporte tal crecimiento.

¿Qué tienen en común estos tres hechos ocurridos en el larguísimo, costoso e irracional periodo de transición del poder a nivel federal, gubernamental y municipal? Lo que en seguida les platico:

Los cinco meses que deben pasar por ley, para que asuman los ganadores de las elecciones para presidente y gobernadores, y los cuatro meses para alcaldes, abren la puerta a un montón de suspicacias, en el mejor de los casos.

Sabiéndose próximos a dejar sus puestos, es difícil resistir la tentación de armar todo un tinglado para protegerse ante el que viene, y si se puede, buscar la forma de hacer los últimos negocios.

Tantos meses en medio del que se va y del que entra, elevan el "año de Hidalgo" a niveleshecatómbicos.

Pregunta: ¿por qué no dejarles el tendajo a los que vienen, para que lo administren como quieran los que por ley ganaron? Al fin y al cabo, para eso es el mandato de los ciudadanos en las urnas. ¿O acaso también votamos el 1 de julio para dejar que los que se van tengan tiempo de llevarse hasta los clips y las grapadoras de sus oficinas?

Que yo sepa, nomás votamos para que lleguen los que deben llegar y se vayan –pero ya– los que se deben ir.

No sé de quién fue la pifia legislativa electoral de darles tanto tiempo a los que se van.

1.- Si vamos a creer en su discurso de candidato, el nuevo presidente no se van a quedar de brazos cruzados cuando tenga por su mango la sartén y pueda revertir en un santiamén una ley como la de Comunicación Social, que es una herramienta para ejercer la censura sutil contra todo medio que ose mancillar las acciones del gobierno y de sus exgobernantes, en cualquiera de sus niveles, y a la vez es un instrumento legal para premiar con carretadas de dinero del erario, a los periodistas que se alineen a los mandatos oficiales. 

A la basura irá a parar todo el dinero que nos costó esa ley, cuando el nuevo dueño del tendajo decida echarla para abajo. Nos lo hubiéramos ahorrado si sabiendo que va para fuera, Peña Nieto se la deja al que va para adentro.

2.- Si Yunes Linares cree que el gobernador electo de Veracruz es manco, se va a topar con pared, porque Cuitláhuac García Jiménez, haciendo honor a su cercanía con Andrés Manuel, viene con todo en contra de la ignominiosa aprobación del fiscal carnal, que está ahí por obra y gracia de un congreso local bien maiceado.

A todos los contribuyentes, no nada más a los jarochos, nos está costando una buena lana la ingenua ocurrencia del gobernador saliente, y también nos está costando otro buen el plan de los "morenos" para tirar la designación de Marcos Even Torres, como fiscal al modo de Yunes.

3.- ¿A qué huele la prisa que trae el alcalde que ya perdió el primero de tres rounds por la reelección, por que se apruebe en pleno periodo de transición un proyecto alrededor del cual danzan muchísimos millones de pesos de inversionistas que se frotan las manos para que les permitan construir edificios, cuyos ocupantes sabrá el Dios de Spinoza por dónde van a circular en un centro de Monterrey de calles colapsadas y servicios públicos deficientes? 

¿Por qué no cuidar las formas y esperar a ver qué ocurre después del tercer round –que se peleará en el ring de la CDMX– para saber si este desarrollo le toca a él –si gana– o cede tales decisiones a su contrincante, si pierde?

"En los tres casos, piensa mal y muy sabio serás", dice la mordaz e irónica de mi Gaby, en su irreverente prosa.

CAJÓN DE SASTRE

Enrique Peña Nieto, Miguel Angel Yunes Linares y Adrián Emilio de la Garza Santos actuarían como estadistas si dejaran en manos del que viene los tres asuntos que refiero. Hablando del tercero, el que viene podría ser él, pero falta ver si su oponente confirma el gane que hoy ya trae en la bolsa.

Ninguno de los tres estadista es.

"¿Entonces qué son?", vuelve a la carga mi Gaby. Y ella misma se contesta, ahora sí, en verso: "son políticos, porque no piensan en los que vienen, nomás en lo que tienen".


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