El Paredón... ¡porque las paredes oyen!


SABOR AMARGO

Un fin de semana singular en términos deportivos es el que acabamos de vivir en el deporte nacional, con un sabor de boca que evoca a la frustración y al fracaso.

La selección de futbol, que no es capaz de mantener un resultado con escaso tiempo en el marcador, y que debe conformarse con perder el partido por el tercer lugar de la Copa Confederaciones ante una descafeinada, pero voluntariosa Portugal.

De nueva cuenta vemos al casi siempre ecuánime y tranquilo Juan Carlos Osorio perder la cabeza e irse expulsado por reclamos excesivos, y el tan alabado VAR brillando por su ausencia.

LADRONES, DIJO

Ante la incertidumbre de propios y extraños sobre el singular criterio de operaciones del Asistente en Video para los Árbitros, nos quedamos haciendo coro de las palabras del colombiano.

Osorio llamó a los oficiales del partido ‘ladrones’ en repetidas ocasiones y la cara que dio el cuerpo arbitral fue el del poder de manipulación de la FIFA de toda la vida.

Ya ven cómo es la raza: dicen algunos mal pensados que Osorio lo hizo adrede para no tener que presentarse en conferencia de prensa y dar explicaciones al final de este fracaso.

¿CONTINUIDAD O CONTINUISMO?

Habrá que hacer un análisis extenso de los procedimientos del estratega nacional, porque nadie puede negar que se ha llevado un proceso poco menos que impecable de camino a la calificación del Mundial de 2018.

Pero los dueños del balón tendrán que decidir, ante la posibilidad de llevar a Rusia el próximo año a una de las generaciones más exitosas de futbolistas mexicanos de todos los tiempos, si desean hacer lo de toda la vida, o se deciden a romper paradigmas.

Las voces que apuntan al proyecto del Guadalajara que Jorge Vergara ha construido, alrededor del entrenador argentino Matías Almeyda, quien no se cansa de pregonar que confía en el futbolista mexicano más que los técnicos aztecas, son más fuertes que nunca.

LO QUE SIGUE

Al final del día, los líderes de opinión del medio del balompié sacan voces divididas: unos urgiendo un cambio a tiempo y otros apelando a la paciencia y mente fría.

Los próximos días no serán sencillos para el entorno del técnico de los bolígrafos y las libretas, pero en vía de mientras, sólo tiene una semana para poner orden en casa y dedicar toda su atención en un torneo que llaman obligado a ganar, y no sin razón, la Copa Oro.

Pompilio dará su informe a Osorio y se verá a quién se llama para sustituir a Alan Pulido, quien por la fractura que sufrió en el amistoso ante Paraguay, no asistirá al torneo de la Concacaf que se juega en los Estados Unidos.

Lo que resta es estar a la expectativa y ver las decisiones que se toman en el seno del comité de dueños del futbol mexicano.

Adelantar vísperas es ocioso, porque cualquier cosa puede suceder.


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