El poder de la ignorancia


En medio del sinuoso camino mal llamado democracia donde, para justificar la existencia de las costosas y a la vez limitadas libertades en nuestro país, se invierte en una suntuosa infraestructura para la elección de un Presidente, 128 senadores, 500 diputados federales, munícipes y diputados locales que dan más de 3,400 puestos de elección popular, la escandalosa cantidad de $28,033 millones de pesos que al parecer han servido, más que para transmitir e informar propuestas y planes de gobierno, para mentir y confundir a la sociedad que a una semana de la elección, no sabe dónde está la realidad y dónde habita la mentira que potencializa peligrosamente de poder, a la intencionalmente tendenciosa ignorancia en la que hoy, muchos aún nos encontramos sumidos.

Y es que la voracidad mostrada tras el diario surgimiento de las encuestas tutifruti, "bots" y "fake news" con señales maquilladas de las tendencias que, de manera convenenciera, señalan como triunfador al mejor postor y patrocinador de las mismas, con la idea de inhibir la intención del voto y nublar la visión del ciudadano repitiendo la mentira tantas veces hasta que parezca la verdad y disfrazar la realidad en la empatía de las mayorías que es mañosamente manipulada y difusa, quedando la percepción ciudadana atrapada entre los diferentes frentes de batalla que hacen como suyo el inminente triunfo particular, tirando a la vez del agravio de la deshonra, el desprestigio y la descalificación hacia los contrarios, basados en lo que todos, como si estuvieran libre de pecado, pregonan: el combate a la corrupción.

Pero lo cierto es que en este cucho ejercicio democrático, la escasez de valores sanos tras las argucias convenencieras e inmorales de la clase política que se pelean como perros de carnicería el anhelado "hueso" presupuestal y el poderoso "poder" del poder que acompaña a toda organización y forma de gobierno, se ha convertido en un elemento tóxico para la armonía y cordialidad de la sociedad mexicana que tristemente hoy se encuentra fragmentada y dividida entre conveniencias y pugnas ideológicas, en lugar de convertir este democrático proceso en una fiesta cívica y civilizada donde reine la prudencia, el respeto y la cordura.

Y es que el elemento potencializador para que las pasiones encontradas choquen ha sido un extraño batido entre el genuino hartazgo de la sociedad hacia las descomunales y poco sensibles acciones de gobierno que, para acallar las voces de los reclamos, se abre para todos como un gran atractivo, las puertas y las ventanas de un proceso que derrumba las estructuras genuinas de una democracia justa, equilibrada y limpia, aceptando cualquier tipo de espécimen como candidato que contaminan los escenarios con falacias, verdades a medias, agresiones, epítetos e insultos entre pepes, broncos, k-anayas, pejes, pipes, fufos, barrios y hasta patos oportunistas que tan sólo por el "sobrado" mérito de ser ciudadanos, creen tener la vocación y merecer la oportunidad de dirigir y administrar un pueblo con la mejor y más chistosas de sus ocurrencias y el más sonado y descalificativo pastelazo para sus oponentes.

De igual manera, los partidos, sindicatos, grupos populares, empresariales, candidatos, ciudadanos independientes y hasta líderes y lideresas de colonia o de manzana, pactan en el "juego de las barajitas" con la ignorancia y voluntad de sus agremiados, intercambiando sus multitudinarios "apoyos" por sus particulares conveniencias políticas o económicas previamente establecidas a la sombra de lo oscurito.

Pero como dice el dicho, "a río revuelto, ganancia de pescadores", hemos de recordar que de un tiempo atrás nos hemos referido a este proceso como una batalla campal donde, todos contra todos con cualquier tipo de elemento cierto o falso, se hacen valer de la agresión pública y el desprestigio moral para desacreditar a sus oponentes en lugar de tomar el camino del respeto y la civilidad para ofrecer propuestas sanas, claras, viables y verdaderas que procuren la armonía y el auténtico bienestar de la sociedad que pretenden gobernar. Sin embargo, tras el hostigoso proceso de campaña, los excesos de señalamientos corruptos por parte de todos los candidatos y sus estrategas han provocado un gran desgaste mental del que ha sido víctima el ciudadano poniendo en duda la credibilidad de todos los contendientes, colocando con ello, un gran velo como obstáculo a la sensatez, a la lucidez y la claridad para discernir su particular decisión por quién votar el próximo domingo.

Lo cierto y en realidad, es que los cuatro "fantásticos" a nivel nacional y los excesivos nueve de nuestra ciudad capital, así como los demás competidores a puestos de elección popular en la jurisdicción que nos corresponda, habrán de ser analizados de manera independiente con la lupa de la sensatez y no del corazón para obtener un parámetro franco de su oferta, que deberá ser sumado al análisis de los intereses de su entorno inmediato, es decir, el interés de sus colaboradores y apoyantes para obtener una conclusión honesta de sus pretensiones grupales que nos arroje un resultado contundente para confrontarlo con la realidad de nuestras necesidades y determinar por amor a nuestra patria y en beneficio particular y del bien común, la emisión de nuestro sufragio.

Sólo así, estimado lector, en esta parte reflexiva que a todos nosotros nos corresponde dedicarle el tiempo durante la próxima semana, por obligación con nuestra patria y privilegiando la conciencia de construir un mejor presente para nosotros y un futuro más alentador para las nuevas generaciones, es que acabaremos con el grave y latente riesgo de ser gobernados bajo el poder de la ignorancia.

Por hoy es todo, amable lector, medite lo que le platico, disfrute la vida y al máximo a su familia, esperando que el de hoy, sea para usted un reparador domingo. Nos leemos en cabritomayor.com, donde podrá encontrar todas nuestras columnas políticas, además de las más importantes noticias, artículos y reportajes taurinos, amén de que en "Crack" nos tendrá el próximo viernes en "Por los senderos taurinos" y aquí mismo dentro de ocho días.


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