El poder de las historias


La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, que desde su origen en los años 20 surgió como promotora de la industria cinematográfica de Estados Unidos, se reúne anualmente para premiar lo mejor que se produjo entre las películas de sus agremiados.

DÉJAME QUE TE CUENTE

• Los premios Óscar se entregan cada vez a distintas categorías, luego de que un grupo numeroso de miembros de La Academia realiza un escrutinio de las producciones y emite su voto.

• Detrás de esto, independientemente del control político y económico que determinan las premiaciones, está un afán por reconocer a los más hábiles contadores de historias que usan la pantalla grande para hacer que éstas fluyan a través de las percepciones de los espectadores, que a su vez perpetuarán en su memoria, en sus dichos o relatos, la esencia de lo que se quiso contar.

• Seguramente reunir un grupo de actores, un equipo de producción, los materiales y recursos necesarios para filmar una película tiene un alto grado de dificultad, pero sin duda se quedan vacíos sin una historia que contar, una buena, contada por un buen contador de historias.

• La vida de una persona se reduce a los relatos que la componen, es influenciada por las historias de otros y tal vez incluso se determina por éstas.

• Las religiones, las naciones, los gobiernos, las familias y los pueblos nutren la tradición, las leyes y doctrinas con los relatos que se plasman en sus documentos o que corren a través de la tradición y lo que sus miembros cuentan de generación en generación.

• El poder de las historias se puede ver en la esperanza y la visión de las personas y de las organizaciones todos los días.

• No es coincidencia que el llamado storytelling sea usado en distintos ámbitos y que se haya desplegado una o muchas metodologías con base en la ciencia del comportamiento para lograr entregar un mensaje que sirva para convencer sobre un producto, sobre una idea, sobre una ley o un cambio que debe asimilarse.

• Una buena historia tiene los elementos esenciales para serlo: uno o varios personajes que se identifiquen con el público meta, una realidad con la que se sientan en empatía, un problema y una forma de solucionarlo que derive en un desenlace ideal y prometedor, que contagie la esperanza e ilumine el horizonte próximo, causando una mejor realidad que la del inicio.

• Los que saben de esto y que saben lo que es escribir guiones, libros o argumentos teatrales o cinematográficos, reducen estas características a tres: introducción o planteamiento, nudo y desenlace; no obstante, la magia ocurre cuando se sabe como usarlos y como comunicarse a través de estos.

EL LÍDER, CONTADOR DE HISTORIAS

• El líder debe ser un contador de historias. En la política y en las organizaciones empresariales se cuentan relatos, muchas veces sin la consciencia de su poder, y es a través de ellas que se alinea el esfuerzo colectivo hacia el fin deseado.

• Una característica esencial en la vida de las personas es la de socializar y de comunicarse con los demás; el liderazgo tiene en su ADN el sello inconfundible de la conexión con los demás, a través de su capacidad para comunicar, para impresionar y cautivar a los demás y convencerlos de que le sigan.

• El vehículo para hacerlo de forma deliberada o involuntaria es el ejemplo y la voz dada a las historias que construyen su trayectoria pasada y futura, y como ésta se identifica con quien voluntariamente le seguirá y empeñará su esfuerzo, a sabiendas que al final del camino habrá algo para su propia historia y para sus fines personales.

• Analizar la capacidad de liderazgo bajo el modelo del buen contador de historias y convertirse en uno sería una buena iniciativa si busca convencer a los demás de que le sigan, de que se asocien con usted o de que sean clientes de su organización.

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