El principio del fin, sexto informe


El 1 de septiembre el presidente Enrique Peña Nieto cumplió su mandato republicano de entregar el informe a la representación popular sobre el estado que guarda la administración pública federal, informó puros logros y avances, nunca se informan los retrocesos.

El 3 de septiembre dio su mensaje a la nación, entre cuates, como se acostumbra desde unos lustros atrás. Ahí rindió su informe al público, pues el entregado en el Congreso ni los diputados lo llegan a conocer.

Asegura que el México visto por él y sus cercanos es el real y lo que el resto palpa, es una distorsión desagradable de la realidad, porque como señala el presidente: "lo bueno cuenta", aunque haya muy pocos que puedan contarlo. En su mensaje, EPN pidió apegarse a las cifras y evitar las conjeturas que ocasiona la percepción, en términos de gestión pública diremos que es lo correcto, analizar las cifras y con base a ello, con la utilización del método comparado en las ciencias políticas, definir si estamos mejor o no que antes del milagro peñanietista.

El presidente EPN inició el principio del fi n el 1 de septiembre, a partir de ese día la cuenta regresiva contempla, como en el futbol, 90 unidades de medición, en este caso, 90 días, pero sin medio tiempo, aunque aún con la posibilidad de hacer cambios de último momento en la alineación. Sólo en este México Kafkiano se puede que el presidente ejerza el poder durante 3 meses luego de rendir su último informe de actividades. Tendrá 90 días para hacerlo sin que rinda cuentas al soberano, ¿A poco no es surrealismo puro?.

En esta ruta del principio del fi n, cada día será más frío, más solo y más lejano al poder. Luego iniciará el año más difícil de todo gobernante: el séptimo, el del ostracismo, sin reflectores, sin los aduladores del diario, sin los "amigos" ofreciendo jugosos acuerdos; como dice la anécdota, sin la barbacoa que recibía los domingos, aunque ésta siga llegando a la casa del presidente.

Revisemos con datos duros y evitemos las conjeturas. EPN asegura que entrega "finanzas públicas sanas" (EPN 6° informe) Lo dice porque hay más contribuyentes en Hacienda que hace 6 años, pero omite señalar que la paridad peso-dólar es también indicador, y que éste sirve para medir la salud de las finanzas públicas.

EPN recibió en diciembre de 2012 la paridad peso-dólar a $12.87 pesos por dólar, según datos de Banamex, entregará el mandato con el precio del dólar superando los $19.06 pesos. Hubo una variación de un 53% en su sexenio, afectando al sector productivo y sobre todo a las Pymes que son pilares de la economía nacional. No están tan sanas las finanzas que entrega, deja el país con un grave problema de circulación.

Afirma, según sus cifras que entrega, "la infl ación más baja para un sexenio desde hace casi 50 años" (EPN, 6° informe). Quizá en las cifras que entregaron al presidente no incluyan algunos datos duros que sirven para medir la estabilidad económica, entre los que se encuentran la canasta básica de alimentos, los combustibles, la energía eléctrica y sectores productivos como el de la construcción.

En este balance, la tortilla subió más de $6 pesos en el sexenio, un incremento superior al del salario de los trabajadores. La gasolina pasó de $13.68 pesos a $21.05, lo que representa un incremento superior al 65% del valor por litro. La energía eléctrica se cobra muy por sobre el valor en EUA y los insumos de la construcción en los últimos 3 años han aumentado en casi un 100%, lo mismo el cemento que la varilla.

Es entendible que el presidente EPN pida remitir los balances del sexenio a cifras y no a percepciones, pero no debiera solicitar que sólo a las suyas, sino a las reales, a las que maneja a diario la población que ve mermado su poder adquisitivo gracias a las cuentas cosméticas oficiales.

Seguramente sus números son como el metro en Monterrey, el que aparece palomeado en el informe presidencial y que a los ojos de millones de nuevoleoneses está como monumento a la ignominia del gobierno federal.

Volver arriba