El pueblo se rebeló


El domingo 1 de julio, el pueblo asustó a la clase política mexicana; salió a emitir su voto, nada excepcional, votó el 63%, cifra similar al 63% del año 2012. La diferencia es que votaron por la ruptura del sistema político mexicano, contra los políticos de siempre y sus partidos. El mensaje es que se hartaron de los abusos entre la clase política.

Ubicados en su status quo, los políticos de los partidos mayoritarios iniciaron la jornada electoral administrando su estrategia y coordinando a sus equipos, desconocedores del sismo venidero.

La jornada debió empezar muy temprano, las casillas, por ley, abrirían en punto de las 08:00 de la mañana para recibir a los electores. Éstos, fieles a su compromiso democrático, se apersonaron para sufragar; el mismo AMLO estaba antes de la hora de apertura y así ser el primero para votar en su casilla.

El INE, la autoridad electoral responsable de conducir el proceso, falló en Nuevo León y quizás en otros lados de la República; es la autoridad la que mancha el proceso para la posteridad, siembra la duda de una posible elección de Estado.

Dirán que en una elección de Estado el vencedor sería Meade. Este opinador ha sostenido desde meses atrás que los signos enviados señalaban que el candidato oficial no era el del partido oficial, sino el candidato opositor al sistema, AMLO.

En una elección de Estado las cosas se alteran para que todo salga conforme lo planeado.

Las casillas no abrieron con puntualidad, bajo la excusa de ser casilla única, con cinco o seis elecciones por coordinar. Era humanamente imposible tener todo listo para sufragar antes de las ocho horas.

El resultado: cerca del 30% de las casillas abriera extemporáneamente. A eso de las 11:00 horas se informó que la elección estaba en marcha con casi la totalidad de casillas abiertas.

Junto al retraso, que ahuyenta electores, se presentaron factores como el alto ausentismo de funcionarios de casilla, obligando a sustituirlos por ciudadanos no capacitados, sacados de las filas para votar, tal como marca la ley.

No hay casualidades, estaba previsto que esto sucedería y no se tomaron previsiones. 

Agregue que el pueblo sí se rebeló contra el status quo del sistema político. Isidoro Cheresky, en su obra "El nuevo rostro de la democracia" (2015), define a los procesos electorales como vividos en términos de "minirrevoluciones".

Esto explica por qué el presidente electo define su victoria como "la cuarta transformación de la República".

Cheresky hace hincapié en la "crisis de la representación" en el actual modelo democrático representativo, donde el sistema basado en los partidos políticos vive una metamorfosis o, como él señala, "el advenimiento de una sociedad posrepresentativa".

Agrega el autor: "El sistema de partidos se ha debilitado o ha desaparecido, como resultado de la desarticulación de las organizaciones históricas y de la emergencia de movimientos políticos inorgánicos".

El pueblo se rebeló, gritó un "basta" a los abusos encubiertos desde el sistema político de partidos. Es probable que tenga razón AMLO y estemos frente a una cuarta transformación de la vida política nacional.

Para entender esta sublevación, Cheresky (2015) señala que en las democracias posrepresentativas "se votan gobernantes y legisladores sobre la base de una identificación por la negatividad; es decir, contra la gestión saliente o contra quienes aspiran a ser la alternativa... pero no hay, salvo excepciones, ni programa ni promesa".

Las definiciones teóricas de Cheresky encuadran perfectamente en lo que vivimos el pasado 1 de julio. Los partidos políticos son necesarios para la representación, pero no indispensables. Seguiremos viendo, en esta transición democrática hacia una nueva democracia, la exaltación personalísima de personajes por sobre las instituciones.

El pueblo votó por el cambio radical, un cambio que reincorpora en el discurso político, elementos como la ideología, los valores, la sobriedad republicana y la promesa de abatir la corrupción y los excesos de la clase política. Quizás éste sea el rumbo que tome la nueva democracia en México.


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