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Este Simon Black sigue bateando de campeonato. Mas no porque diga cosas realmente inesperadas, sino porque reafirma lo obvio con argumentos convincentes: "el mercado bursátil estadounidense está una vez más en su punto más alto gracias a ooootro empujoncito de nuestros amigos de la Reserva Federal", que acaban de anunciar su retorno al camino "palomista" (código para significar "vamos a mantener las tasas de interés absurdamente bajas, y la emisión monetaria absurdamente alta, durante todo el tiempo que podamos").

Naturalmente, el mercado se disparó. Eso es todo cuanto hace falta saber: más "dinero" barato, fichas a todos para apostar en el casino.

Tras amagar por un rato con que dizque iba a emprender la senda "halcón" de "normalizar" las tasas (desinflando así el fiestón burbujeante Clinton-Bush-Obama-Trump), la Fed canceló su cacareada "independencia" y obedeció las órdenes de Míster Copete (pues no es políticamente correcto cancelar la fiesta justo antes de las elecciones de noviembre). Y es que todo el mundo ama las bajas tasas de interés (dinero abundante y barato).

Las bajas tasas de interés significan que ya no tenemos que ser responsables. Podemos tomar prestado de la prosperidad futura para consumir hoy.

"Podemos comprar una casa más grande de lo que nos aconseja un criterio realista (basado en nuestros ingresos reales), o endeudarnos para pagar un alto precio récord por una educación universitaria generalmente impráctica. Las tasas de interés bajas ayudan a las compañías a continuar por los caminos más destructivos, como endeudarse más para financiar negocios que queman miles de millones de dólares cada trimestre" (como Netflix, Tesla, etc).

"Tenga en cuenta que toda la razón por la que la Reserva Federal incluso existe, es para poner más dinero en los bolsillos de los bancos" (con el pretexto de garantizar un "sistema financiero estable"). Oficialmente, esto significa asegurarse de que tanto la inflación como el desempleo permanezcan relativamente bajos. Y la Fed lo hace con la única arma que tiene a su disposición (keyenesiana, por supuesto): jugueteando con las tasas de interés.

DEFLACIÓN O INFLACIÓN

Si el desempleo sube demasiado, por ejemplo, la Fed mueve su varita mágica y reduce las tasas de interés. En teoría, esto haría que las personas comenzaran a pedir prestado (y gastar) de nuevo, provocando un aumento en la actividad económica y creando más empleos. Pero si son los precios los que suben demasiado, la Fed aumentará las tasas de interés y frenará el gasto y el endeudamiento, dando a los precios la oportunidad de calmarse. Repito: esta es la teoría que dizque dicta sus decisiones. Pero la verdad es que hacen lo que quieren, cuando quieren (o cuando les conviene a los mega bancos que son sus dueños, no al pueblo al que dizque "sirven").

"Esencialmente, al aumentar o disminuir las tasas de interés, un comité pequeño y no elegido de banqueros centrales tiene el poder de alterar radicalmente nuestras decisiones de compra e inversión. Uno esperaría que este pequeño comité no elegido no tuviera paralelo en su genio y habilidad para prever el futuro económico mundial. Pero por desgracia éste no es el caso." Al contrario: los jefes de la Fed son miopes (o de plano ciegos), y están guiados por sus prejuicios o intereses ideológicos (o de plano políticos) y no por sus observaciones y mediciones de la realidad.  Ellos lo llaman "orientar al mercado".

Esto se llama, aquí y en China, de otra forma menos elegante: manipuleo. Soplar o chupar: he ahí la cuestión.

CITAS CITABLES

Unas cuantas declaraciones de las más altas figuras de la autoridad financiera gringa prueban que los seres humanos somos criaturas falibles, imperfectas, interesadas, corruptibles. Y los banqueros centrales también son humanos (aunque no todos ellos aceptarían tal afrenta).

Nada más para encuadrar las demenciales declaraciones, recuerda que el mercado de valores alcanzó su punto máximo en octubre de 2007. Y la crisis realmente comenzó el 15 de septiembre de 2008, cuando el banco de inversiones Lehman Brothers falló (hace exactamente 10 años). El mercado se desplomó, arrastrando consigo a la economía, que tocó fondo en marzo de 2009.

Secretario del Tesoro, Hank Paulson (también ex-CEO de Goldman Sachs), y del expresidente de la Reserva Federal Ben Bernanke en el momento de la Gran Crisis Financiera hace 10 años.

En una entrevista en julio de 2005, en respuesta a una pregunta sobre una potencial burbuja inmobiliaria y posible recesión, Su Majestad Ben Bernanke, presidente de la Fed, respondió: "Es una posibilidad bastante poco probable. Nunca hemos tenido un descenso en los precios de la vivienda a nivel nacional". En efecto, los precios no se cayeron: ¡se derrumbaron! En enero de 2008, un mes después de que la recesión comenzara oficialmente, Bernanke dijo: "La Reserva Federal no está pronosticando una recesión". ¡El cielo entero se le estaba cayendo en la cabeza y él no notaba nada raro! Bernanke desde junio de 2008, sólo tres meses antes del gran accidente: "El riesgo de que la economía haya entrado en una recesión sustancial parece haber disminuido en el último mes".

El secretario del Tesoro, Hank Paulson (también ex-CEO de Goldman Sachs), tampoco cantaba mal las rancheras. En febrero de 2008, a punto de desatarse la balacera: "La economía es fundamentalmente fuerte, diversa y resistente". En mayo de 2008: "En mi opinión, estamos más cerca del final de la agitación del mercado que del comienzo". La matazón en serio aún no comenzaba. En julio de 2008, ya de lleno en la crisis épica de Wall Street: "Nuestro sistema bancario es seguro y sólido".

¿Tú les crees hoy que repiten el mismo cuento? Yo tampoco. La idea de que un puñado de burócratas pueden controlar todas las palancas de la economía más grande del mundo con una precisión impecable es, bueno, por decirlo amablemente, una fantasía insana.

NUBARRONES EN EL HORIZONTE

La Fed dice hoy oooooootra vez que no hay nada de qué preocuparse, y describió su estrategia como la de estar pendiente de "señales de excesos" y establecer una política de acuerdo con eso. Pero hasta ahora no ve ninguna señal. "¿En qué planeta viven estas personas? Miremos lo obvio. En primer lugar, están los casi $10 anglotrillones de bonos que aún se negocian con rendimientos negativos. O el hecho de que compañías como WeWork, Tesla y Netflix pueden recaudar miles de millones de dólares a pesar de perder continuamente dinero, y pese a ello sus precios de acciones y valoraciones sigan subiendo. Actualmente hay una lista de espera de 10 años para comprar un Patek Philippe Nautilus, un reloj de acero inoxidable de $ 30,000. Un terrenito se ofrece en $1,000 millones en Beverly Hills. Una pintura de Leonardo da Vinci recientemente se vendió por $450 millones. ¿No cuentan como señales de excesos?".

No hay manera de negarlo: hay demasiado dinero en el mundo hoy, como resultado directo de que la Reserva Federal ha mantenido las tasas de interés demasiado bajas durante demasiado tiempo, al mismo tiempo que saca de la nada ríos de "dinero" fíat. Donde quiera que mires hoy, ves absurdos financieros. Pero la Fed no los ve (o mejor dicho, se niega a verlos).

"Lo importante es recordar que nadie puede predecir el futuro, incluyendo a los banqueros centrales no elegidos que ejercen un control totalitario sobre la economía. Ellos tienen un historial impecable: la han jodido siempre. En el pasado, han pasado por alto completa y totalmente las señales de advertencia del mayor colapso financiero desde la Gran Depresión. Y sería completamente absurdo esperar que se comporten esta vez de manera diferente".


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