En este cierre de año, el ganador de la lotería es… el sector energético


Este cierre de año es sin duda un gran logro para la industria energética, especialmente para la reforma energética en nuestro país. El gran trabajo de la CNH en la licitación del lunes y el acuerdo de la OPEC marca un futuro prospero para el sector energético mexicano, y por ello, para toda la nación.

En mi artículo de la semana pasada hablé sobre la importancia que tendría para la reforma la Ronda 1.4 y el Campo Trion, como una fuente para regresar la confianza a la reforma energética. Una semana después estoy seguro de mi afirmación. El lunes se adjudicaron 8 de 10 bloques de la Ronda 1.4 de aguas profundas, y el Campo Trion. Esto es sin duda, un gran logro para el equipo de Juan Carlos Zepeda, que logró armar este concurso de la mejor forma. La CNH estaba segura que esta ronda iba ser importante y quitó a los escépticos la visión de que la reforma era los concursos anteriores.

Estos campos se explotarán hasta 2025, es decir, en 10 años prácticamente, por lo que está en la misma lógica de la reforma de ser un cambio prolongado y estructural. ¿Entonces México no tendrá beneficios económicos en estos primeros 10 años? Por supuesto que sí, el que no se comience a explotar el campo no quiere decir que México no gane, las empresas mexicanas que han participado en consorcio podrán aprender de las nuevas tecnologías y sobre todo, de la explotación en aguas profundas, que es un método complicado. Por otro lado, Pemex se llevó un campo junto con Chevron e Impex, de esta forma, la empresa productiva del Estado será capaz de diversificar su riesgo, volverse más competitiva, y competir con los grandes.

De nada sirve una reforma que no tenga inversión en capital humano, infraestructura, y transferencia de tecnología, eso son algunos factores que influyen antes de poder extraer el primer barril. Hasta el momento el mercado internacional parece estabilizarse para que la reforma tenga una correcta materialización, sin grandes obstáculos externos. Los retos serán: mejorar la situación de Pemex, su carga fiscal y sobre todo sus deudas; aprender de los nuevos métodos para explotación de aguas profundas donde México tiene un gran potencial; invertir en infraestructura adecuada para garantizar una correcta distribución de los recursos próximos a explotar; invertir en fuentes renovables que lleven a una suave transición energética de la mano de la abundancia en hidrocarburos; crear condiciones favorables para que trabajadores mexicanos tengan acceso a estas nuevas fuentes de trabajo; preparación de capital humano especializado en petroquímica, e industria de hidrocarburos para unirnos a las nuevas tendencias; y por último, garantizar que los recursos obtenidos por la reforma sean utilizados de manera responsable y para mejorar la calidad de vida de todos los mexicanos, esto es lo más fundamental.

Por ende, el camino no es fácil, pero el reciente recorte de la OPEC de 4% en su producción ya ha evidenciado mejoras en el precio del Brent y del West Texas que hoy cierran en casi 54 y 51 respectivamente. A pesar de la incertidumbre de si Irán cumplirá con el recorte, los mercados comienzan a estabilizarse. Lo ideal sería un precio de $55 para el West Texas, argumentan algunos expertos, ya que este precio permite una total reactivación de todas las modalidades de extracción en los países, sobre todo: shale y aguas profundas.

Sin saber más sobre las verdaderas intenciones de Irán, hasta el momento el futuro se vislumbra con un precio estabilizado que permita el desarrollo no sólo de la industria energética, sino de las industrias que dependen de ella.