Encuestas, votantes y elecciones...¿Quién miente?


Las grandes casas encuestadoras y casas de opinión pública analizan cambios a sus metodologías que permitan reducir el margen de error en el que incurren. Resulta que, como sucedió con el Inegi – en el caso de la Encuesta Ingreso Gasto para los Hogares Mexicanos – las encuestadoras se enfrentan al problema de personas que no revelan sus preferencias electorales reales, como tampoco lo hacían respecto a sus ingresos. 

• Las preferencias de voto, rumbo a las elecciones para la Presidencia de la República, sufren el fenómeno de las llamadas zonas grises que se definirán en función de las tendencias mayoritarias pero que, difícilmente, manifestarán su preferencia de manera abierta.  Después, el negocio de las encuestas tendrá que dejar claros a sus públicos que selecciona de manera objetiva y válida a sus universos para encuestar.  ¿Cuántas veces hemos puesto en tela de juicio encuestas que nos dicen que fueron realizadas en una entidad en donde nadie da referencia de dicho ejercicio? Frente a estas limitaciones, la zona gris crece y crece, por lo cual los políticos están a la caza de su voto sin que las encuestas sean una medición o pronóstico cercano a lo que sucederá en los comicios. a la conquista de la opinión pública

• Los mexicanos, como todos los seres humanos, deseamos pertenecer a un grupo. Aspiramos a ser parte de un núcleo. Exhibir si somos de esas personas que practican ejercicio, de las que visitan lugares de moda y hasta de los que comen alimentos sanos o llenos de calorías, es una manera de pertenecer. El rechazo no nos gusta.  A nadie.  Así vamos seleccionado qué y cuándo hacemos públicas nuestras aspiraciones. Publicar fotografías en redes sociales, sumarse inconsciente o conscientemente a estereotipos no es, sin embargo, una manifestación de opinión pública, pero sí de esa expresión psicosocial que la alemana Noelle-Neumann estudió profundamente en su teoría de la espiral del silencio, la cual sostiene que la sociedad amenaza con el aislamiento al individuo que se desvía. Ante el rechazo, dicen otros autores que han estudiado a Neumann, se genera esa autoprotección social que reflejaría el denominado miedo al aislamiento, la espiral del silencio que se presenta ante entornos en los que es necesario tomar una posición (Dittus, 2005).  Por eso, según Noelle Neumann, un clima de opinión actúa como un fenómeno de contagio, ya que la opción mayoritaria se extiende por la sociedad. En política, la opinión pública y la espiral del silencio son dos elementos clave en el comportamiento del electorado. Por ello, tanto en la opinión pública como en la espiral del silencio o en las llamadas “zonas grises”, las emociones son los principales vectores en la toma de decisiones y no siempre se manifiestan públicamente. El factor emocional detona las imágenes concretas con experiencias concretas que pueden activar o desactivar las metáforas que pueden, a su vez, definir el apoyo a un actor político determinado (Castells, 2012). Pero el factor emocional también puede restar apoyo de seguidores o votantes. 

• En el caso del entorno electoral del 2018,  los climas de opinión aparentemente lo fragmentarán porque las campañas en contra del movimiento político de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) siguen presentes en el ideario público, en la opinión pública. El efecto se mantiene presente aunque AMLO gana terreno en las urnas. Paradójico. En otras palabras, los mexicanos podrían estar ya votando por AMLO, pero no lo manifestarán ni en redes sociales ni en las encuestas. La espiral del silencio en torno a AMLO existe en redes sociales, pero no en las urnas. Incluso, hasta en las encuestas. En algunos círculos no está bien visto declararse seguidor de AMLO o morenista; en cambio sí genera aplausos criticar su populismo. En otros sectores, en cambio, esa espiral de silencio va disminuyendo porque aumentan las probabilidades de que AMLO dispute seriamente la Presidencia. Pero no ha sido gratuito. Los organizadores de los saqueos   

• En redes sociales, se convoca a participar en las actividades de saqueo que en varias ciudades del país buscan convertirse en una manifestación de inconformidad ante los incrementos en los precios de combustibles y bienes de consumo básico. Año con año se presentan estas manifestaciones del crimen organizado que ha estado solapado por autoridades municipales. Este año, sin embargo, se agudizarán este tipo de delitos ante la cercanía de los procesos electorales. Se trata de acuerdos entre grupos de choque y confrontación y las autoridades que administran el conflicto. No se trata, por lo tanto, de una distorsión social improvisada, sino un complejo esquema de complicidades. Las autoridades tienen, por lo tanto, la obligación de terminar con esta situación que pone en riesgo a la población y que, frente a la nueva Ley de Seguridad Interior, colocaría a muchas personas que no están vinculadas con estas actividades.  La Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros ya ofrece algunas cifras de pérdidas y las ubica en al menos $200 millones de pesos. Empresas como OXXO y tiendas de autoservicio como Walmart se han convertido en los establecimientos más afectados en esta ola de saqueos.


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