Entrando en confianza


El jugador de los Rayados del Monterrey, Jonathan Cristaldo, inició una campaña en redes sociales con las que espera que los desarrolladores del popular videojuego FIFA 17 cambien su fotografía... dice la nota periodística.

Yo dije, muy bieeeeen.

Qué bueno... ¡qué padre!

Pero... pero... pero... ¿quién es Jonathan Cristaldo?

Naaaaa... no sean así.

Jonathan es un muchacho que cobra como futbolista en Rayados, y en algún momento de su carrera jugará.

De hecho, ya anduvo por ahí en un partido, creo que de Copa, pero debe tener más actividad en el FIFA 17 que con Rayados.

Y eso que es extranjero... que si fuera mexicano, no les seguro nada.

Está el caso de un chavo que se llama Uvaldo Luna, que alguien lo vio jugar; fue descubierto en los llanos de Houston, Texas, por un entrenador que se llama Jaime Sánchez, un chamaco que como futbolista pudo llegar lejos, que tenía una zurda potente y bien educada, pero que tuvo que emigrar a tierras texanas... y ahora entrena chiquitillos.

Sánchez mandó a Luna a Tigres y fue aceptado, pero las pocas veces que tuvo acción, ya sabes, no pudo mostrar todo su potencial, se fue de Tigres y ahora juega para los Patriotas de Boyacá, en la liga colombiana.

Pese a que Luna nació en Houston, Texas, también tiene la nacionalidad mexicana y desea jugar en el Tri, no en la selección de Estados Unidos.

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Y de Tigres hablando, ya están donde deben estar en la ‘Concachafa’, avanzando, luego de vencer a los Pumas con toda calidad.

Ayer veía por ahí una “crítica” contra los felinos, en donde un escritor descubría el hilo negro.

En la Liga comparaba que dan miles de pases, pero son pocos los goles que caen.

Y eso, no es nuevo.

Don Tuca tiene el copyright, la patente de un principio de futbol que dice: “Mientras yo tengo la pelota, nadie me pude hacer daño”... a menos que yo mismo me lo haga, porque no sepa qué hacer con ella o no encontrar los caminos que me lleven al arco enemigo y ya que llegué, la tire pa’fuera.

El doctor Miguel Mejía Barón, flamante ex-DT puma, de Rayados y el Seleccionado Mexicano de Futbol de 1994, le enseñó eso al ‘profe’ Ferretti, su asistente en aquella Copa del Mundo.

“Arroz y frijol”, toco y voy, toco y me muevo... que se mareen los otros.

A la afición de Tigres no le importa mucho, con tal de que haya puntos y triunfos y escasee la emoción y los goles.

La emoción del gol justifica 89 minutos de aburrimiento, de tedio, de marearse con el trasteo cansino de un balón que va de un lado a otro con destino incierto.

Y digo, que no creo que le importe a la afición incomparable, si cada que hay función, ahí están para abarrotar el graderío y rendirle pleitesía al cuadro felino.

No siempre hay goles, no siempre hay alegría, pero la tensión, la angustia, esa sí no puede faltar.

La noche del miércoles pasado en la Ciudad Universitaria junto al Pedregal, como que se soltaron... y dos goles de la ‘gacela’ Damm y uno más de Quiñones, le dieron el boleto a la instancia Semifinal en la Champions, Región IV, que se juega por estas tierras ‘tenochas’.

Ya el festejo de Jurgen ‘a la Cristiano’.... bueno, ¿qué te digo?... lo entiendo en un chavito en el llano, no en un profesional.

Pero bueno.

Cada quien.

Por cierto, para mis queridos seguidores felinos, no es que menospreciemos el ‘torneíto’ este, que no pasa de ser un campeonato regional contra equipos de la zona, donde hay escuadras tan poderosas como el Chorrillo panameño, o el Suchitepequez guatemalteco... pero nada más no la comparen con la Champions europea y todo está bien.

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Mención aparte merecen las ratas vestidas de policías en Ciudad Universitaria. Eso de robarles a los fans felinos “por seguridad” los cigarrillos, audífonos y hasta estuches de maquillaje a una de las acompañantes de los barristas, pinta de cuerpo entero a los corruptos chilangos; aprovechando el numerito que los seguidores de Tigres ofrecieron en su presentación estelar en el ‘Pirata’, decidieron hacer “exhaustiva” la “revisión” y robar a los regios.

La mugre es mugre, papá... no hay de otra.

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Y el Monterrey, continúa en la Copa... y en la Liga mejorando mucho.

Gusto me da por todos, pero más Arturo Alfonso González, que viene abriéndose paso a codazo limpio entre los 40 y tantos extranjeros que tienen preferencia para jugar en su equipo, y poco a poco va mostrando que tiene y puede.

Lejos está aún del que vimos en Atlas, el chavo que tomaba el balón y, pese a su inexperiencia, podía conducir el juego del cuadro rojinegro, sin nervios... pese a que en Atlas no tenía un equipo de tanta calidad, él brillaba con sus embates por un costado y otro, y llegaba con descaro al arco, una y otra vez.

Acá, llegó medio tímido, pero poco a poco, va agarrando confianza; llegó a la fiesta del barrio, no entró por la puerta principal, se escurrió por la cocina, se paró en un rinconcillo a ver, y ya ahorita anda animándose a sacar a bailar a la dueña de la casa.

¡Bien, chamaco!