Error no, aprendizaje sí


Querer hacer un recuento de un año que concluimos cargado de eventos tan significativos para México y el mundo, se antoja un asunto complicado para una columna, pero creo que 2016 no quedará en un simple almanaque olvidado; este año que culmina dejará muchos recuerdos, pero sobre todo experiencias que debemos aquilatar como eso, como aprendizajes para los años venideros.

• Qué aprendimos en 2016: 

1.- Que las decisiones que la gente toma se basan en las emociones. Yo creo que este concepto nadie lo podrá contradecir, porque hay elementos de sobra para justificarlo. El Brexit en el Reino Unido, la inesperada votación contra la paz en Colombia y la fallida elección de Hillary Clinton en las elecciones norteamericanas son sólo una pequeña muestra de que las personas decidimos primero con la emoción y luego tratamos de darle una explicación lógica a ese sentimiento. Seguramente en los años venideros estas tendencias seguirán creciendo y posiblemente nos inundarán de campañas políticas y publicitarias hablándoles mucho al sentimiento y poco a la razón. Tenemos que re-aprender a decidir.   

2.- “Política” y “realidad” son dos palabras antagónicas; con esto no creo estar diciendo nada nuevo, pero siendo sincero, a la mayoría de las personas se les olvida esta lapidaria verdad al momento de votar. Al hacer un recuento en este año vimos un cambio de timón en el gobierno estatal provocado por la necesidad de recursos económicos imperantes en el estado: una cosa fue la que se dijo y otra la que se tiene que hacer. El gobierno federal no canta mal las rancheras: durante el año lo oímos y lo vimos exponiendo muchas verdades a medias, y al llegar el momento de la realidad, se presenta totalmente distinta a como se nos planteó. La ilusión es un momento futuro idealista al que queremos llegar; la realidad casi siempre es muy distinta. Tenemos que diferenciar la ilusión de la verdad. 

3.- La economía mexicana es un punto de aprendizaje de este 2016. Han pasado más de 22 años desde nuestra última inflexión económica, y muchos jóvenes hoy involucrados en el sector productivo del país, no han experimentado lo que realmente significa la palabra “crisis”. No estoy anticipando una, pero creo que es momento de entender la diferencia entre lo que se dice y lo que realmente está sucediendo. A diferencia de las crisis pasadas, hoy México es más productivo y trabajador; las malas rachas pueden llegar, pero al ser eficientes y productivos el impacto será menor. 

• Y la lista de aprendizaje pueden seguir y seguir, lamentablemente el espacio es limitado. 

• Lo que hoy podemos considerar como errores, mañana serán experiencia: aprendamos de lo que se vive, ya que la razón y la realidad van de la mano, así como la ilusión es aliada de la emoción. Que este 2017 esté lleno de retos y éxitos. 


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