Es tiempo de ver hacia el futuro


"La democracia es la peor forma de gobierno, con excepción de todas las demás"

Winston Churchill

Concluyó el proceso electoral. El ciudadano escuchó los mensajes de todos los candidatos a la Presidencia de la República y al final, por amplia mayoría, decidió que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) es la mejor opción para gobernarnos por los próximos seis años.

Con su frase, Churchill nos recuerda que muchas formas de gobierno han sido probadas y, hasta nuestros días, la democracia es la mejor alternativa que hemos encontrado los seres humanos para conducir los asuntos de la "cosa pública".

Además de ser imperfecta, la democracia generalmente es frágil. No obstante, en México esta forma de gobierno es cada vez más robusta. Con pocas excepciones, podemos decir que el proceso electoral del domingo fue ejemplar y se condujo con gran responsabilidad, orden y participación ciudadana: en una jornada histórica, 64% de los ciudadanos registrados en el Padrón Electoral eligieron a 3,406 candidatos para gobernarlos o representarlos en distintos niveles, entre ellos: un Presidente de la República, ocho gobernadores, una jefatura de gobierno, 500 diputados y 128 senadores.

Con sus defectos y virtudes, nuestra democracia es resultado de un largo proceso, lleno de avances, retrocesos y grandes sacrificios de ciertos actores de todos los signos políticos. Sea cual sea nuestra preferencia electoral, podemos estar orgullosos de contar con una democracia cada vez más sólida. En pleno Siglo XXI, vemos algunos países "avanzados" con sistemas arcaicos, donde el gobierno no cuenta con la mayoría del voto popular, por lo que su legitimidad se cuestiona cotidianamente. Esto no sucede en México.

Haya ganado o no el candidato por el que votamos, hoy, nuestro deber como ciudadanos es ver hacia adelante y conducirnos con madurez, optimismo y responsabilidad. México es un país grande y fuerte, lleno de jóvenes con enormes esperanzas de poder construir su propio futuro. El entusiasmo de esta juventud es la fuerza imparable que nos impulsará al desarrollo. Juntos podremos construir mucho; divididos, el caos nos acecha.

Unidos, como mexicanos, debemos darle al futuro Presidente la oportunidad de demostrar que va a cumplir con sus promesas de justicia y honestidad y creer en su palabra cuando afirma que "no nos va a fallar". En un ambiente de libertad, debemos estar preparados para recordarle que gobernará para todos y que sus promesas no quedarán en el olvido ni en el basurero del pragmatismo político.

Avancemos juntos hacia el futuro con confianza y unidad. De esta forma nos irá mejor y tendremos un México con prosperidad para todos.

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