Es un estilo de vida


Estoy feliz de platicarles que cada vez más y más personas vienen a consulta buscando aprender a mejorar sus hábitos, más allá de llegar a cierto número en la báscula. Ya que cuando buscas cambiar tus hábitos, se trata de lograr cambios permanentes que te acompañen a largo plazo y no únicamente terminar un "reto de 10 días" o "hacer un detox".

A continuación van a encontrar siete hábitos que pueden empezar a formar para acercarse a ese estilo de vida en el que el balance y la salud son prioridad:

1.- Limpiar: así como es importante hacer limpia de toda esa ropa que no usas, de todos esos papeles en tu escritorio que no deberían de estar ahí, de esas amistades tóxicas, de compromisos a los que realmente no tienes ni quieres ir, etc., también es importante limpiar nuestra alimentación de tantos conservadores, químicos e ingredientes innecesarios. Si va a comprar alimentos empacados busca las opciones con ingredientes reconocibles que usarías para preparar dicho alimento en casa, evita las listas kilométricas de ingredientes.

2.- Simplifica: comer sano no tiene que ser complicado. Empieza por incluir algo de proteína, grasa saludable y carbohidrato alto en fibra en cada comida. Por ejemplo: pollo con lentejas y ensalada de pepino con aguacate, no te compliques con ingredientes de más.

3.- Escucha a tu cuerpo: come cuando tengas hambre y deja de comer cuando ya no tengas. Se trata de terminar de comer cuando te sientas satisfecho, y no cuando ya no puedas comer ni una migaja más. También es importante aprender a detectar el hambre y diferenciarlo de la ansiedad. Si realmente tienes hambre, comer una manzana o un delicioso plato de verduras, suena a excelente idea. Cuando se trata de comer por antojo o ansiedad, una manzana realmente no te llama la atención.

4.- No te saltes comidas: organiza tu día de manera que no llegues a la cena con toda el hambre del mundo después de horas y horas sin alimentos. Si sabes que viene un día complicado, prepárate con snacks saludables para este tipo de situaciones.

5.- Disfruta: come más despacio. Disfruta cada sabor, textura, cada alimento que incluyes a la hora de comer. Baja el tenedor entre cada bocado, enfoca tu atención a tus alimentos y no al celular o a la televisión. Si al final del día no te acuerdas ni qué comiste, probablemente no estás poniendo atención.

6.- Haz ejercicio: si no estás acostumbrado a hacer ejercicio y pasas el mayor tiempo del día sentado, es importante empezar a activarte. Por más complicado que tengas el día, puedes empezar con 20 minutos de caminata o de rutina, dedicar 20 minutos todos los días para después subir a 30 o 45 minutos. Notarás la diferencia en tu actitud, en tu condición, en tu cuerpo y en tu vida.

7.- Descansa: no dormir suficiente puede provocar que se incremente esa ansiedad por alimentos altos de carbohidratos simples. Además, no dormir suficiente eleva los niveles de grelina (hormona asociada con el hambre) y disminuye los niveles de leptina (hormona asociada con la saciedad).

Si lo que buscas es modificar el peso en el que estás, tu porcentaje de grasa, la cantidad de músculo en tu cuerpo o simplemente encontrar un balance en tu alimentación... para obtener resultados permanentes se necesita ir más allá de un reto de 10 días en el cual realmente no vas a aprender a nutrirte. Busca aprender, busca tu balance.

Be Healthy. Be You.

Ana Cristina de la Garza Montoya, licenciada en nutrición, es egresada de la Universidad de Monterrey, Posee una certificación y diplomado en nutrición y cardiología en el Instituto Mexicano de Nutriología.

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